La selección japonesa cree que ha encontrado la fórmula para convertirse en una potencia futbolística, y el núcleo de esa filosofía es la alegría.
Hace 4 años, la Federación Japonesa de Fútbol (JFA) publicó una estrategia de 58 páginas llamada The Japan Way, que establece el objetivo de llevar a esta selección a ganar la Copa Mundial en 2050, y al mismo tiempo convertirse en el país anfitrión del torneo.
La diferencia de este documento aparece desde la primera página con una ambiciosa declaración: "Convertirse en la nación más feliz del mundo a través del fútbol".
A primera vista, esto parece un lema ideal. Sin embargo, detrás de ese mensaje hay todo un sistema de desarrollo futbolístico sistemático, donde la alegría, la iniciativa y el espíritu positivo se consideran la base del éxito.

A lo largo de la estrategia, la JFA enfatiza continuamente conceptos como "juego proactivo", "pensamiento proactivo" o "terminar el ataque con un gol". Aunque la expresión a veces es general, la filosofía central sigue siendo muy clara: construir un estilo de juego positivo, rápido y siempre orientado hacia adelante.
Los resultados iniciales han aparecido. Antes de la Copa Mundial de 2026, Japón derrotó a Brasil y tuvo una actuación convincente contra Inglaterra en Wembley. El equipo del entrenador Hajime Moriyasu impresionó con la capacidad de cambiar de estado extremadamente rápido entre ataque y defensa, lo que el entrenador Thomas Tuchel evaluó como "muy metódico".
En la Copa Mundial de 2026, Japón continúa mostrando esa identidad. A pesar de caer en un grupo difícil y verse afectado por lesiones, los "Samuráis Azules" siguen invictos después de dos partidos, muy cerca del billete para la fase eliminatoria antes del enfrentamiento con Suecia.
En la filosofía de Moriyasu, la velocidad es el factor más importante, ya sea que tenga o no el balón. Al defender, inmediatamente presionan para recuperar el control. Al atacar, los jugadores priorizan los pases rápidos, el movimiento continuo y llevar el balón a la posición de remate en el menor tiempo posible.
La JFA también ha establecido criterios muy específicos para cada posición en el campo. Admitieron las limitaciones físicas en comparación con muchos oponentes, pero afirmaron que la noción de "los japoneses son físicamente débiles" ya no es apropiada. En lugar de centrarse únicamente en la velocidad pura, su filosofía enfatiza el uso de la velocidad en el momento adecuado, en la posición correcta y de la manera correcta.
El desarrollo del fútbol japonés también se ve impulsado por un número creciente de jugadores que juegan en las principales ligas europeas. Sin embargo, la JFA no lo ve como un destino, sino que considera la capacidad de adaptarse e innovar según las nuevas tendencias del fútbol moderno como la clave para mantener el éxito a largo plazo.
Desde que se hizo cargo de la selección nacional en 2018, Moriyasu ha construido un estilo de juego basado en un esquema 3-4-3 con el papel especialmente importante de los laterales. Sin embargo, no están vinculados a ningún sistema táctico fijo. Lo más importante es mantener una filosofía de fútbol proactivo y rápido.
En particular, este documento también afirma: "Nos oponemos a la opinión de perseguir la victoria a toda costa. La verdadera victoria es el proceso de perfeccionar a las personas mientras se siguen buscando el éxito".
Mientras tanto, Moriyasu optó por una expresión más realista: "Queremos mejorar cada día y allanar el camino para el futuro. La victoria es muy importante en el fútbol, y maduraremos a través de las victorias".

Japón está participando en la Copa Mundial por séptima vez consecutiva, pero aún no ha ganado un partido en la fase eliminatoria. Por lo tanto, superar los octavos de final será un hito importante en el camino para hacer realidad la ambición de convertirse en el primer país fuera de Europa y Sudamérica en ganar la Copa Mundial.
Al cerrar la estrategia, la JFA enfatizó: "Estamos felices de encontrar nuestra propia manera de disfrutar del fútbol, de animar a una selección atractiva en el escenario internacional. Nos convertiremos en un país con una cultura futbolística lo suficientemente fuerte como para siempre aspirar al campeonato de la Copa Mundial y difundir esa alegría a cada vez más personas".
Quizás Japón todavía tenga un largo camino por recorrer para alcanzar esa cima. Pero con lo que está mostrando, no muchas personas se sorprenderán si algún día hacen realidad ese sueño.