El entrenador Luis Enrique creó un punto de inflexión táctico en la victoria del Paris Saint-Germain sobre el Niza el mes pasado al intercambiar continuamente posiciones de jugadores. Nuno Mendes subió como delantero, Lucas Beraldo jugó como centrocampista, mientras que Khvicha Kvaratskhelia jugó como delantero centro. Esa flexibilidad ayudó al PSG a ganar 4-0 y confundió por completo al rival.
No es una prueba temporal, sino que refleja la clara filosofía de Enrique. Quiere construir un equipo con todos los jugadores que puedan asumir muchos roles diferentes. "Mi sueño es tener 20 jugadores que puedan jugar en todas las posiciones", compartió.
Este es un enfoque que muestra que el fútbol de alto nivel se está moviendo fuera de los patrones fijos. Para Enrique, el sistema no está en el esquema, sino en la forma en que los jugadores entienden el espacio, leen el partido y toman decisiones en un instante.

Incluso si el PSG vuelve a un equipo más tradicional en la UEFA Champions League, la flexibilidad sigue siendo el factor central. Ante el Liverpool, el ataque con Ousmane Dembele, Kvaratskhelia y Desire Doue intercambiaba constantemente posiciones, haciendo que el sistema defensivo del oponente se estirara y perdiera la dirección. Ya no había una línea clara entre extremo, delantero centro o mediapunta, sino que todo se fusionó en un flujo de ataque flexible.
Ese estilo de juego también aparece en el Bayern de Múnich del entrenador Vincent Kompany. Según el director deportivo Max Eberl, los roles tradicionales casi han desaparecido. Harry Kane ya no es solo el número 9, Joshua Kimmich se mueve entre defensa y centrocampista, y los extremos como Michael Olise o Luis Díaz no están atados a las bandas.
Uno de los ejemplos típicos es Konrad Laimer, que pasó de centrocampista a lateral, incluso asumiendo muchos roles en el mismo partido. Esa versatilidad se está convirtiendo en un nuevo estándar, donde el valor de un jugador no solo radica en las habilidades, sino también en la capacidad de adaptación táctica y el pensamiento espacial.
Esta tendencia no se limita al PSG o al Bayern. El Liverpool tiene a Dominik Szoboszlai, el Manchester City posee jugadores multifacéticos y el Arsenal tiene a Declan Rice y Kai Havertz, personas que pueden ocupar muchas posiciones sin reducir la eficiencia operativa.
El más típico es Federico Valverde del Real Madrid, un jugador que puede aparecer en cualquier punto caliente en el centro del campo y la banda derecha, siempre adaptándose perfectamente a los requisitos tácticos. Tales jugadores no solo ayudan al equipo a ser más flexible, sino que también hacen que el rival sea casi impenetrable.

El fútbol moderno está cambiando claramente. De un sistema fijo a un espacio flexible. Los esquemas como 4-3-3 o 4-2-3-1 ahora son solo de referencia, porque la realidad en el campo siempre cambia con cada jugada. La capacidad de intercambiar posiciones continuamente crea una ventaja táctica, ayudando al equipo a controlar el partido sin depender de una estructura rígida.
En ese contexto, los jugadores que solo son buenos en un rol se están volviendo gradualmente obsoletos. En cambio, está la generación de jugadores "completos" - personas que tienen tanto técnica, pensamiento táctico como capacidad de adaptación rápida. Esto no es solo una tendencia, sino que se está convirtiendo en un nuevo estándar para dar forma al éxito en el fútbol de alto nivel.