El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se vio obligado a retirar el plan de venta de acciones comerciales de la Copa Mundial tras una fuerte ola de protestas de las federaciones de fútbol, la FIFA interna y las amenazas de boicot de los países europeos.
Anteriormente, el jefe de la FIFA propuso establecer una empresa comercial valorada en unos 20.000 millones de dólares para gestionar torneos como la Copa Mundial y la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, con la participación de inversores privados. Entre ellas se encuentra la empresa de Joshua Kushner, hermano menor de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
Sin embargo, solo unos días después de que se anunciara el plan, la FIFA tuvo que cambiar su postura. En su declaración más reciente, Infantino confirmó que la propuesta no se implementaría.
Después de escuchar cuidadosamente todos los puntos de vista, está claro que este proyecto ha creado división y ya no sirve al objetivo inicial. Por lo tanto, la propuesta no continuará", dijo Infantino.
Esta decisión se tomó en un contexto de creciente presión desde dentro de la propia FIFA. Carlos Cordeiro, asesor principal de la FIFA, renunció en protesta por el plan.
No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA considera la venta de acciones en la Copa Mundial", enfatizó Cordeiro, al tiempo que pidió a otros líderes de la FIFA que se pronunciaran.
Poco después, el director ejecutivo de la FIFA, Kevin Lamour, también se opuso públicamente a este proyecto. Dijo que el plan fue construido de manera poco transparente y que muchos empleados de la FIFA se vieron en una situación de hecho.
Este es un proyecto de un individuo. No debería continuar y es hora de que los líderes del fútbol mundial hagan las preguntas correctas", declaró Lamour.

La mayor presión proviene de la UEFA. Las 55 federaciones miembro del fútbol europeo declararon simultáneamente que boicotearían todos los torneos de la FIFA si se aprueba el plan, afirmando que "hay valores del fútbol que no se pueden vender".
Según la UEFA, la propuesta de la FIFA no solo es un error de gestión, sino que también va en contra del papel de proteger los valores fundamentales del fútbol mundial. Posteriormente, la Confederación de Fútbol de América del Norte, Centro y el Caribe (Concacaf) y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también expresaron su oposición.
Según el plan inicial, la FIFA planeaba separar todas las actividades comerciales de la Copa Mundial masculina, la Copa Mundial femenina y la Copa Mundial de Clubes de la FIFA en una nueva empresa valorada en unos 20 mil millones de dólares. Los inversores privados poseerán el 20% de las acciones, a cambio la FIFA espera tener más recursos financieros para apoyar a las federaciones miembro en todo el mundo.
Después de retirar la propuesta, Infantino dijo que organizará diálogos con las federaciones en el futuro para encontrar soluciones más adecuadas para el desarrollo del fútbol global.
Sin embargo, el fracaso del proyecto se considera un duro golpe para la reputación de Infantino. El jefe de la FIFA, que se considera casi seguro de ser reelegido para un nuevo mandato, pero esta crisis podría sacudir su posición antes de las elecciones presidenciales de la FIFA previstas para marzo del próximo año en Marruecos.