Michael Carrick no es el tipo de entrenador que aparece con frecuencia en la banda para gritar o presionar. La calma es parte de su estilo, desde que jugaba hasta que dirigió al Manchester United. Pero después de la derrota por 0-2 ante el Hull City, esa cualidad comenzó a plantear otra pregunta: ¿cuándo necesita Carrick reaccionar con más fuerza?
Carrick estuvo influenciado por Sir Alex Ferguson y José Mourinho, pero no siguió el estilo temperamental de sus dos entrenadores. Ante el Hull, estuvo casi al margen de los acontecimientos en el campo, mientras que el Man United jugó lento, sin vida y sin crear suficiente presión sobre el rival.
Carrick afirmó que la calma no significa falta de emoción. Por fuera puede que no aparezcan reacciones violentas, pero por dentro él y los jugadores sienten claramente la decepción. El problema es que esa calma debe transformarse en acción en el campo.

Este fue un punto fuerte que ayudó a Carrick a dejar huella cuando se le otorgó el mando del Man United la temporada pasada. Los "Diablos Rojos" solo perdieron 2 partidos bajo su mando, y luego reaccionaron inmediatamente con victorias contra el Aston Villa y el Chelsea. La capacidad de ayudar al equipo a superar la derrota fue una de las bases importantes para que Carrick tuviera una oportunidad a largo plazo.
Pero la derrota ante el Hull fue diferente. El Man United entró en la temporada con una plantilla fuertemente invertida en el centro del campo, pero Youri Tielemans y Andrey Santos no pudieron ayudarles a obtener ventaja sobre los centrocampistas mucho más de valor del Hull. El ataque también carecía de un delantero real, mientras que el sistema defensivo de 5 hombres siguió dificultando las cosas para el Man United.
2 goles encajados en jugadas a balón parado revelan aún más el viejo problema. El Man United controla el balón pero carece de velocidad en el despliegue, no es lo suficientemente decisivo en las disputas y crea muy pocas oportunidades peligrosas.
Carrick tampoco dio muchas señales sobre cómo cambiaría el equipo. Esto es aún más notable cuando la derrota ante el Hull llegó en un partido en el que se esperaba que el M.U mostrara una nueva imagen después del verano de fichajes.
Sin embargo, no se puede concluir que Carrick mantendrá ese enfoque. La temporada pasada, demostró su capacidad de adaptación tras las derrotas. El Man United perdió ante el Newcastle y luego venció al Aston Villa por 3-1. La derrota ante el Leeds también fue seguida por una victoria en el campo del Chelsea.

La diferencia radica en la capacidad de identificar el momento en que hay que cambiar. Carrick no necesita convertirse en un entrenador que se enoja con frecuencia. Lo que el Man United necesita son decisiones lo suficientemente claras para cambiar el ritmo y el espíritu de lucha cuando el equipo se encuentra en un punto muerto.
El partido contra el Ipswich en casa será la primera oportunidad para que Carrick dé una respuesta. Después de una actuación mediocre en el Hull, necesitan una reacción en el campo más que explicaciones fuera de la línea de banda.
La calma ayudó a Carrick a dejar su huella. Pero en un club bajo tanta presión como el Man United, también tiene que demostrar que sabe cuándo mantener la calma y cuándo actuar.