Existe un debate completamente justificado sobre si Inglaterra puede ganar la Copa Mundial con Harry Kane o no. Pero la derrota por 0-1 ante Japón muestra algo más claro. Sin Kane, los "Tres Leones" casi no tienen un sustituto digno.
La ausencia de Kane proviene de una lesión leve en el último entrenamiento, y aunque no es grave, revela un gran problema en el contexto de que la selección inglesa podría tener que jugar hasta 7 partidos en la Copa Mundial.
Anteriormente, al entrenador Thomas Tuchel se le preguntó sobre la opción de no tener a Kane, después de probar a Dominic Solanke y Dominic Calvert-Lewin. Solo sonrió y admitió que no tenía una respuesta clara.

En el campo, el estancamiento de la selección inglesa es fácilmente perceptible. Tuchel no siguió utilizando a un delantero centro real, sino que sacó a Phil Foden como falso número 9, con Cole Palmer en el centro y Morgan Rogers, Anthony Gordon apoyando las bandas.
Esta opción no fue efectiva. Foden estuvo casi desaparecido con solo 22 toques de balón y sin disparos antes de ser sustituido. Palmer incluso contribuyó al gol encajado cuando Kaoru Mitoma le robó el balón, abriendo un contraataque que llevó al único gol del partido.
Los ajustes posteriores - Solanke entró al campo, Jarrod Bowen apareció o Marcus Rashford creó un cambio tardío - tampoco fueron suficientes para cambiar la situación. La mayor parte de la presión de Inglaterra solo provino de las jugadas a balón parado, donde Harry Maguire y Dan Burn causaron dificultades al rival.
Esta derrota enfatiza aún más la influencia de Kane. El delantero que actualmente juega en el Bayern de Múnich ha marcado 53 goles en 45 partidos esta temporada, y al mismo tiempo no solo ha marcado goles sino que también es el líder espiritual de todo el equipo.
Desde la Copa Mundial de 2018, la selección inglesa ha ganado el 65% de los partidos con Kane, pero esa cifra ha disminuido a medida que él está ausente. Sin embargo, el problema no solo radica en las estadísticas sino también en la forma de operar el estilo de juego.
Ningún equipo puede mantener el poder de ataque sin un jugador como Harry Kane. Todavía podemos ganar sin él, pero claramente es más fácil con él", admitió Tuchel.
Sin embargo, el problema no radica solo en las lesiones. Kane ha tenido dificultades físicas en los grandes torneos, y las duras condiciones en la próxima Copa Mundial hacen que la necesidad de rotación sea aún más urgente.

Las pruebas con Solanke, Calvert-Lewin o Foden no han sido convincentes, mientras que Ollie Watkins, quien no fue convocado esta vez, ha surgido como una opción más confiable. Incluso, Danny Welbeck podría ser considerado si mantiene su forma en la Premier League.
Inglaterra ganó todos los partidos de clasificación, pero bajo el mando de Tuchel, solo empató con Uruguay y perdió ante Senegal y Japón cuando se enfrentó a equipos fuertes.
Las pruebas son necesarias, pero el objetivo final es encontrar una solución. Y en este momento, parece que Tuchel aún no ha encontrado una manera de que la selección inglesa funcione eficazmente sin Harry Kane.