En la historia de la Copa Mundial, solo Brasil ha ganado más que Italia. Con cuatro campeonatos, los Azzurri son uno de los equipos más exitosos del torneo.
Sin embargo, esa gloria se ha vuelto distante. Han pasado 20 años desde la última vez que Italia levantó la copa de campeón, y lo que es más triste, incluso estuvieron ausentes en las dos últimas Copas Mundiales. Toda una generación de aficionados creció sin haber visto a su selección nacional aparecer en el escenario más grande del planeta.
La presión, por lo tanto, ya no es solo una cuestión de logros, sino una responsabilidad con el futuro. Manuel Locatelli admitió eso al enfatizar la obligación de los jugadores hacia los aficionados, especialmente la generación joven.

Pero las palabras deben demostrarse con acciones. La victoria por 2-0 sobre Irlanda del Norte llevó a Italia a la final de los play-offs, donde se enfrentará a Bosnia Herzegovina en un partido de vida o muerte.
Solo una victoria más, la puerta de la Copa Mundial se abrirá. Pero si fracasa, no solo será otra oportunidad perdida, sino también un duro golpe para la confianza ya vacilante del fútbol italiano.
La pregunta no es si Italia tiene motivación o no. La pregunta es si tienen suficiente coraje para convertir la presión en fuerza, o si seguirán siendo aplastados por el pasado.
Las duras derrotas ante Noruega, especialmente la derrota por 1-4 en San Siro, hicieron que muchas personas cuestionaran el progreso de Italia. Incluso el entrenador Gennaro Gattuso admitió que su equipo se había derrumbado cuando el rival aumentó la presión, con Erling Haaland en el centro de atención.
Sin embargo, mirando más ampliamente, los Azzurri no están completamente estancados. Los dos enfrentamientos con Israel muestran un cambio claro. Desde la caótica victoria por 5-4 en Debrecen con una serie de errores, Italia se ha vuelto más segura al ganar 3-0 en el partido de vuelta. Esa es la señal de un colectivo que está recuperando gradualmente el equilibrio.
La mayor diferencia con la época de Luciano Spalletti no radica en la táctica, sino en el espíritu. Sandro Tonali admite que el ambiente en la selección nacional ha sido más positivo desde que Gattuso se hizo cargo.
Eso no es difícil de entender. Gattuso aporta energía, pasión y espíritu de lucha, elementos que alguna vez fueron la identidad del fútbol italiano. Moise Keane también enfatizó esto al decir que el entrenador siempre impulsa a todo el equipo a no rendirse nunca. Sin embargo, el espíritu por sí solo no es suficiente.

La mayor pregunta sigue ahí. ¿Podrá Italia convertir esta mejora en una fuerza real cuando se enfrente a los mejores equipos del mundo? ¿O seguirán revelando límites cada vez que estén bajo una gran presión? El próximo partido de play-off será la respuesta más clara.
Cualquiera que trabaje en el fútbol vive por momentos como este. Personalmente, siempre siento claramente la tensión antes del partido, y eso es lo mejor. Si ya no se siente así, lo mejor es retirarse o dejar el trabajo de entrenador.
Entendemos claramente la importancia del partido, especialmente cuando Italia ha estado ausente en las dos últimas Copas Mundiales. Sin embargo, toda la energía debe dedicarse a la actuación en el campo, no a gastarla antes del partido", compartió Gattuso.
El partido entre Bosnia Herzegovina e Italia tendrá lugar a la 1:45 am del 1 de abril (hora de Vietnam).