10 años después de decidir separarse de la selección argentina entre lágrimas, Lionel Messi cerró su viaje internacional con un legado que superó todas las expectativas.
Quizás solo Messi pueda crear una historia tan especial para la selección argentina. Si su carrera internacional fue recordada por las dolorosas derrotas, el resto se convirtió en el capítulo más glorioso, convirtiendo a Messi de una estrella siempre comparada con Diego Maradona en un símbolo venerado por el pueblo argentino.
La historia comienza en una noche triste en East Rutherford, Nueva Jersey. Hace 10 años, Argentina perdió ante Chile en la final de la Copa América en la tanda de penaltis. Messi falló un penalti, rompió a llorar y anunció su despedida de la selección a los 29 años.
Esa fue la tercera derrota consecutiva de Argentina en una final, después de la Copa Mundial de 2014 y la Copa América 2015. Messi entonces había vestido la camiseta de la selección nacional 112 veces, anotado 55 goles y dado 37 asistencias. Sin embargo, esas cifras aún no pudieron ayudarlo a escapar de los debates sobre su capacidad para conquistar títulos con Argentina.
Solo unas 6 semanas después, El Pulga cambió de opinión. Argentina está teniendo dificultades en la clasificación para la Copa Mundial de 2018 y entiende que la selección nacional lo necesita. "Mi amor por el país y esta camiseta es demasiado grande", explicó Messi sobre su regreso.
Esta decisión ha cambiado por completo la historia de Messi con la camiseta de Argentina.
En la segunda etapa de su carrera internacional, especialmente cuando cumplió 30 años, Messi no solo continuó manteniendo su capacidad goleadora, sino que también se convirtió en el verdadero líder de la selección nacional. Ganó la Copa América, la Finalissima y la cima, la Copa Mundial, respectivamente.
Si la primera mitad de la carrera internacional de Messi estuvo ligada a partidos de final fallidos, la segunda mitad estuvo llena de títulos. Las estadísticas personales también reflejan su extraordinaria presencia en esta etapa. Después de anunciar por primera vez su marcha de la selección nacional, Messi jugó 95 partidos más con Argentina, marcando 70 goles y asistiendo 31 veces. Solo 23 jugadores en la historia han marcado al menos 70 goles con la selección nacional.
Más notablemente, El Pulga todavía mantiene su capacidad goleadora a una edad en la que la mayoría de las leyendas han comenzado a reducir su número de apariciones o a dejar la selección nacional. Pelé marcó 77 goles en 92 partidos con Brasil, Miroslav Klose tuvo 71 goles en 137 partidos con Alemania y Luis Suárez marcó 69 goles en 143 partidos con Uruguay.

Pero esas cifras aún no pueden contar toda la historia de Messi.
Su regreso también es un viaje para buscar el reconocimiento del propio pueblo argentino. Durante muchos años, Messi vivió en la sombra demasiado grande de Maradona. Los fracasos con la selección nacional lo hicieron ponerse continuamente en la balanza con su legendario predecesor.
Después de ganar grandes títulos, todo cambia. Cada vez que Messi viste la camiseta de Argentina se convierte en un evento especial. Decenas de miles de aficionados corean su nombre, convirtiendo los partidos de la selección en una oportunidad para honrar a su capitán.
Lo especial es que el final de la historia vuelve a East Rutherford.
Hace 10 años, los aficionados vieron a Messi llorar tras la derrota en la Copa América. En la final de la Copa Mundial de 2026 en el mismo lugar, Argentina volvió a fracasar y Messi volvió a llorar. Pero esta vez, esas lágrimas ya no tienen el significado de la obsesión por la derrota. Ese es el momento que cierra un viaje en el que Messi ha pasado por todos los niveles de emoción.