Después de que Pep Guardiola se fuera, el Manchester City entró en una temporada especial. El Barcelona y el Bayern de Múnich ganaron el campeonato nacional en su primera temporada después de que Guardiola se separara, pero el Man City se enfrenta a un problema mucho más difícil. No solo pierden al entrenador más grande de la historia del club, sino que también tienen que reconstruir una plantilla que comenzó a debilitarse desde sus últimas temporadas.
La temporada pasada, el Man City seguía compitiendo por el título de la Premier League, pero solo terminó 7 puntos por detrás del Arsenal, mientras que la temporada anterior estaban 13 puntos por detrás del Liverpool. La marcha de John Stones y el capitán Bernardo Silva muestran aún más que el proceso de transición en el Etihad se está desarrollando con fuerza. Enzo Maresca, quien fue asistente de Guardiola, regresó para hacerse cargo de un equipo muy diferente al que una vez dominó Europa.
El mayor reto para Maresca es reconstruir el equipo en la sombra demasiado grande de Guardiola. El entrenador español dejó estándares casi incomparables, desde la capacidad de controlar el partido hasta la estabilidad en los grandes torneos.

Por lo tanto, Maresca no es simplemente el sucesor de un entrenador. Tiene que demostrar que el Man City todavía puede mantener la posición de un equipo de primer nivel después de que el arquitecto jefe de la era más exitosa se haya ido.
La reconstrucción ha costado casi 700 millones de libras en las últimas cuatro ventanas de transferencia y el Man City aún no ha completado la plantilla. El acuerdo de 116 millones de libras de Elliot Anderson muestra que el club está dispuesto a seguir invirtiendo, mientras que Josko Gvardiol, Abdukodir Khusanov y Phil Foden son factores importantes para el futuro.
Sin embargo, el problema de Maresca no radica solo en comprar más jugadores. Tiene que determinar cómo utilizar los factores existentes. Nico O'Reilly es un ejemplo típico cuando este jugador puede ocupar muchas posiciones. Erling Haaland sigue siendo el centro del ataque después de una temporada de 38 goles, pero jugadores como Nico Gonzalez, Tijjani Reijnders, Omar Marmoush o Savinho aún no han podido dejar una huella lo suficientemente grande en la etapa final de la era Guardiola.
Más preocupante aún, Rodri podría convertirse en el siguiente eslabón en abandonar el Etihad. El centrocampista español se encuentra en el último año de contrato y está recibiendo interés del Real Madrid y del Barcelona. Si el Man City pierde tanto a Rodri como a Bernardo Silva en poco tiempo, Maresca tendrá que reestructurar completamente el centro del campo.
Sin embargo, el Man City todavía posee una base lo suficientemente fuerte como para competir. La defensa con Gvardiol, Khusanov, Marc Guehi y Ruben Dias tiene profundidad, mientras que Gianluigi Donnarumma ofrece una opción confiable en la portería. Si Foden recupera la forma que le ayudó a ganar el título de Jugador del Año, la fuerza del Man City también mejorará significativamente.

Maresca, por lo tanto, se enfrenta a una tarea especial: no puede intentar convertirse en un segundo Guardiola, pero tampoco puede permitir que el Man City pierda los estándares establecidos por su predecesor. Debe crear una nueva versión del equipo, más joven, más flexible y acorde con su propia filosofía.
Ese desafío es aún mayor cuando Maresca tiene que competir con Mikel Arteta, otro ex asistente de Guardiola, en la carrera por la Premier League.