La mayor pregunta en el Manchester United en este momento es si Michael Carrick merece ser nombrado entrenador en jefe oficial.
Hay muchos factores que analizar, desde la táctica, la filosofía futbolística, el estilo de gestión hasta la forma en que Carrick manejó la plantilla que asumió después de Ruben Amorim.
Carrick siempre muestra calma, discreción e intenta mantener la estabilidad incluso en las circunstancias más caóticas. Esa es también la imagen del Man United bajo su mandato actual.

Cuando el Liverpool empató 2 goles seguidos en Old Trafford el fin de semana pasado, Carrick no salió corriendo a la banda gritando. Mantuvo su aspecto tranquilo habitual, siguió de cerca el plan táctico y ayudó al equipo a lograr una importante victoria por 3-2.
Solo unas semanas después de asumir el cargo, Carrick ayudó al Man United a derrotar a una serie de competidores directos y devolvió al equipo a la posición de la Liga de Campeones. Si se calculan los logros desde el momento en que asumió el cargo, los "Diablos Rojos" son incluso el equipo con más puntos del torneo.
Sin embargo, todavía existen muchas dudas en torno a este ex centrocampista. Una parte de los aficionados cree que Carrick solo está creando un efecto a corto plazo, similar a Ole Gunnar Solskjaer antes. Los indicadores profesionales como el control del balón, el número de oportunidades creadas o la intensidad de la presión no son realmente superiores a la etapa final de Amorim.
Sin embargo, comparar a Carrick con Solskjaer es algo injusto. Si Solskjaer se inclina por la inspiración y la gestión mental, Carrick es un tipo de entrenador que se centra en la táctica y el control del partido. Su filosofía se basa en la capacidad de rotar el balón, las combinaciones cortas y la paciencia en el despliegue del balón desde la línea de fondo. Esto es lo que Carrick aprendió cuando creció en la academia del West Ham.
En el anterior Middlesbrough, Carrick fue muy valorado por su capacidad para desarrollar jugadores jóvenes y construir un sistema operativo claro. Jugadores como Hayden Hackney admiten que Carrick es extremadamente meticuloso en cada pequeño detalle, desde la posición para recibir el balón hasta cómo manejarlo en espacios reducidos.

Por supuesto, Carrick todavía tiene limitaciones relativamente claras. El Man United actual a veces todavía carece de equilibrio en el centro del campo, la defensa no es realmente estable y el equipo todavía depende bastante de la inspiración de Bruno Fernandes. Sin embargo, es innegable que Carrick está ayudando a este colectivo a volverse más "ordenado", disciplinado y estable significativamente.
Más importante aún, trae una sensación de paz, algo que Old Trafford ha carecido durante muchos años. El Man United no necesita necesariamente un revolucionario táctico o un entrenador al que le guste hacer grandes declaraciones. Después de muchos años de caos, lo que probablemente necesiten es simplemente alguien lo suficientemente tranquilo como para poner las cosas de vuelta a la normalidad.