La victoria por 2-1 sobre Ghana dejó no pocas lecciones para la selección alemana. Sin embargo, lo notable es que parece no ser suficiente para que el entrenador Julian Nagelsmann cambie su punto de vista táctico.
En un partido en el que el dúo Nick Woltemade y Kai Havertz jugaron con poca nitidez, la selección alemana solo mejoró realmente cuando se pusieron en el campo los planes de suplentes. Deniz Undav continuó mostrando el instinto de un delantero centro con la capacidad de elegir la posición y rematar con delicadeza, marcando el gol decisivo.
Otro punto destacado proviene de la aparición del joven talento Lennart Karl, quien aporta una nueva fuente de energía al ataque. Sin embargo, el cambio decisivo radica en el centro del campo, cuando Joshua Kimmich es devuelto a la posición de centrocampista central.
Este ajuste ayuda a la selección alemana a operar de manera más fluida, a controlar mejor el partido y a crear condiciones para que jugadores como Chris Fuhrich desarrollen su papel. Sin embargo, la salida de Kimmich del corredor derecho también reveló un vacío cuando Josha Vagnoman aún no había aportado la certeza necesaria.
Aunque las pruebas dan señales positivas, Nagelsmann sigue siendo firme en su plan inicial de personal. Enfatizó que mantener el papel de jugador es un factor importante para mantener la estabilidad antes de la Copa Mundial.
Hemos identificado claramente los roles y tengo que cumplirlos en los dos próximos partidos antes de la Copa Mundial. De lo contrario, perderé mi reputación. Si cambio todo ahora mismo, la discusión sobre el papel de los jugadores antes se volverá insignificante", dijo el capitán de la selección alemana.
En un contexto en el que el tiempo de preparación ya no es mucho, la elección de Nagelsmann podría convertirse en un factor decisivo para las ambiciones de la selección alemana en la próxima Copa Mundial.