Según los expertos en alimentos, con solo cambiar algunos pequeños hábitos, las amas de casa pueden prolongar el tiempo de uso de cebolletas y aún así mantener el color verde y el sabor característico.
Según Meredith Carothers, experta en seguridad alimentaria del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), las hierbas aromáticas y las cebolletas deben conservarse en un ambiente con moderada humedad para limitar la deshidratación y ralentizar el proceso de deterioro. Dejar las cebolletas mojadas en bolsas herméticas creará condiciones para que crezcan bacterias y moho, lo que hará que las verduras se pudran más rápido.
Los expertos recomiendan eliminar las hojas marchitas, secarlas ligeramente después de lavarlas y luego envolverlas con toallas de papel alrededor de la base para absorber la humedad. Luego, poner las cebollas en una bolsa o caja de almacenamiento con tapa y colocarlas en el refrigerador. Esta forma puede ayudar a que las cebollas estén frescas de una a dos semanas.
Para uso a largo plazo, las cebolletas se pueden cortar en trozos pequeños, poner en recipientes herméticos o bolsas de congelación y guardar en el congelador. Al cocinar, los usuarios solo necesitan tomar una cantidad suficiente sin descongelar por completo, lo que ayuda a mantener el aroma y ahorrar tiempo de cocción.
Además, muchos chefs también recomiendan cortar las cebollas justo antes de ponerlas en los platos para limitar la pérdida de aceites esenciales que crean olor. La conservación adecuada no solo ayuda a prolongar el tiempo de uso, sino que también contribuye a preservar el sabor, el color y el valor nutricional, haciendo que cada comida familiar sea más atractiva y ahorrando costos.