Sin embargo, si se procesa incorrectamente, muchos nutrientes pueden perderse y la carne de camarón se vuelve blanda o seca fácilmente. Los expertos recomiendan algunos consejos sencillos para mantener los camarones crujientes, dulces y nutritivos.
Según la Dra. Wendy Bazilian, nutricionista estadounidense, la mejor manera es cocinar camarones al vapor o hervirlos durante un corto período de tiempo en lugar de freírlos en abundante aceite a altas temperaturas. Este método ayuda a limitar la pérdida de vitaminas y minerales, al tiempo que mantiene la firmeza natural de la carne de camarón.
Un truco que muchos chefs aplican es remojar los camarones frescos en agua helada durante unos 10-15 minutos antes de cocinarlos. El cambio de temperatura ayuda a que las fibras musculares se contraigan, creando una sensación más crujiente y masticable después de cocinar.
Al hervir, se debe hervir el agua primero y luego agregar los camarones, solo cocinar durante unos 2-4 minutos dependiendo del tamaño. Cuando los camarones acaban de volverse rojo anaranjado y el cuerpo se dobla ligeramente en forma de C, ya están cocidos. Si se cocinan durante demasiado tiempo, las proteínas se transforman fuertemente, haciendo que la carne de camarón esté seca, masticable y pierda sabor.
Además, los expertos también recomiendan combinar los camarones con verduras ricas en vitamina C como el brócoli, el pimiento o el limón para aumentar la capacidad de absorción de hierro y complementar los antioxidantes para el cuerpo.
Aunque ricos en nutrientes, los camarones aún deben utilizarse en cantidades razonables en una dieta equilibrada. El procesamiento adecuado no solo ayuda a que el plato conserve su dulzura natural y atractivo crujiente, sino que también contribuye a preservar el valor nutricional, aportando muchos beneficios para la salud.