Una comida razonable no solo ayuda a proporcionar suficiente energía, sino que también contribuye a mantener el peso, limitar el colesterol malo y proteger la salud cardiovascular.
Por lo tanto, las amas de casa pueden comenzar con cambios simples en la forma de elegir y preparar alimentos.
En primer lugar, se deben priorizar las verduras y los alimentos ricos en fibra. Un plato de verduras hervidas, al vapor o salteadas rápidamente con una cantidad moderada de aceite puede ayudar a que la comida sea más equilibrada.
Las verduras, tubérculos y frutas ricas en fibra también apoyan una dieta beneficiosa para controlar el colesterol. Además, debes elegir almidón integral como arroz integral, avena o cereales integrales en lugar de comer demasiado arroz blanco.
Las fuentes de proteínas también deben elegirse cuidadosamente. El pescado, la carne de ave sin piel, el tofu y los frijoles son opciones adecuadas para reemplazar parcialmente la carne grasa.
En particular, el pescado puede aparecer con frecuencia en el menú gracias a que proporciona proteínas y grasas insaturadas beneficiosas. Al cocinar, se debe priorizar cocinar al vapor, hervir, estofar ligeramente o freír en una sartén en lugar de freír en abundante aceite.
Un error común es que las amas de casa a menudo piensan que solo comer menos carne es suficiente. De hecho, los alimentos grasos, los alimentos fritos, los órganos, la carne procesada y los alimentos ricos en grasas saturadas también deben limitarse. Al mismo tiempo, se deben reducir las salsas con mucho azúcar, los alimentos demasiado salados y las bebidas azucaradas.
Por ejemplo, un almuerzo sencillo puede incluir una porción moderada de arroz, pescado al vapor o guisado ligero, un plato de verduras y una porción de fruta poco dulce. Esta forma de comer es fácil de hacer y ayuda a controlar la cantidad total de grasa y energía en la comida.
Controlar la grasa en sangre para el almuerzo no requiere platos elaborados o caros.
Lo importante es que las amas de casa deben complementar con más verduras y fibra, elegir proteínas saludables, limitar las grasas saturadas y controlar las porciones.
Al mantener estos principios regularmente junto con ejercicio razonable y seguimiento de la salud, el almuerzo puede convertirse en un "ayudante" práctico para la salud cardiovascular.