El atún es un alimento rico en nutrientes, que a menudo se recomienda en una dieta saludable. Cuando se tiene en cuenta el objetivo de proteger y apoyar la salud renal, la forma en que se procesa el atún juega un papel tan importante como el ingrediente en sí.
En primer lugar, el atún contiene muchas proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3 y micronutrientes como vitamina D, selenio. Estos nutrientes pueden ayudar a reducir la inflamación, apoyar el sistema cardiovascular y reducir indirectamente la presión sobre los riñones.
Sin embargo, para las personas con problemas renales, especialmente la insuficiencia renal crónica, la ingesta de proteínas debe controlarse. Por lo tanto, las amas de casa deben prestar atención a preparar el atún de una manera suave y fácil de digerir, que es un factor clave.
Uno de los mejores métodos que las amas de casa deben aplicar es cocer al vapor o hervir el atún. Este método ayuda a mantener el valor nutricional sin agregar mucha grasa o sal. Al cocer al vapor, se puede combinar con jengibre, cebolla o algunas hierbas aromáticas para aumentar el sabor sin aumentar la carga sobre los riñones. Muchas amas de casa usan salsa de pescado, sal o especias fuertes al cocer al vapor el pescado pensando en que el plato sea sabroso. Pero hacerlo no es bueno para la salud renal porque un alto nivel de sodio puede causar presión arterial alta y afectar negativamente la función renal.
Las amas de casa también pueden optar por el método de procesamiento de atún a la parrilla con muy poca cantidad de aceite. Con este método de procesamiento, se deben usar buenos aceites como el aceite de oliva y limitar la inmersión en aceite porque las grasas saturadas pueden dañar el sistema cardiovascular, afectando así indirectamente a los riñones.
Otro factor a tener en cuenta es que el atún puede contener una cierta cantidad de mercurio. Por lo tanto, las amas de casa no deben complementar los platos elaborados con atún con demasiada frecuencia. Esto no es bueno para la salud, especialmente para las personas con enfermedades subyacentes. Diversificar las fuentes de alimento, alternando con tipos de pescado con menos mercurio, ayudará a reducir los riesgos.