La ubicación del ventilador puede afectar significativamente la capacidad de enfriamiento y circulación del aire en la habitación.
Según la Fundación Británica para el Ahorro de Energía, los ventiladores eléctricos no reducen la temperatura ambiente, sino que crean principalmente corrientes de aire que ayudan al cuerpo a dispersar el calor más rápido. Por lo tanto, colocar los ventiladores en la posición correcta ayudará a que el aire circule de manera eficiente y creará una sensación de frescura clara.
Una de las formas que muchos expertos recomiendan es colocar el ventilador cerca de la ventana o la puerta por la noche y apuntarlo hacia afuera. Esta forma ayuda a expulsar el flujo de aire caliente acumulado en la habitación, al tiempo que absorbe el aire fresco del exterior hacia adentro.
Si se utiliza durante el día, los usuarios deben colocar el ventilador en la esquina de la habitación o en un lugar que no esté bloqueado por obstáculos para que el viento se propague de manera más uniforme. Según expertos del Instituto de Investigación de Buena Higiene Doméstica, colocar el ventilador frente a la ventana puede crear un efecto de circulación de aire, ayudando a que la habitación sea menos sofocante rápidamente.
Además, otro truco sencillo es colocar un tazón de hielo o una toalla fría delante del ventilador. Cuando el viento sopla a través de la superficie fría, el flujo de aire puede volverse más agradable en poco tiempo.
Los expertos también señalan que no se debe dejar que el ventilador sople directamente en el cuerpo durante muchas horas, especialmente al dormir, ya que puede causar sequedad de la piel, dolor muscular o molestias respiratorias. Los usuarios deben combinar la apertura de las ventanas de ventilación, limitar los aparatos de irradiación de calor y utilizar cortinas de protección solar para aumentar la eficacia del enfriamiento en los días de clima bochornoso.