Las bebidas naturales como el té, el jugo de frutas y el jugo de hierbas contienen muchos compuestos biológicos beneficiosos como los polifenoles, los flavonoides y la vitamina C.
Según los Institutos Nacionales de Salud, estos compuestos tienen una fuerte capacidad antioxidante, que ayuda a proteger las células del daño causado por los radicales libres, un factor directamente relacionado con las enfermedades crónicas del hígado y los riñones.
Los estudios generales también muestran que una dieta rica en polifenoles puede mejorar el metabolismo y reducir la inflamación.
Beber suficiente agua es un factor fundamental para mantener el flujo sanguíneo y la función de filtración de los riñones. Según las recomendaciones de la National Kidney Foundation, el agua ayuda a aumentar la excreción de residuos y reduce el riesgo de formación de cálculos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) también recomiendan limitar las bebidas azucaradas y priorizar el agua filtrada para proteger la salud metabólica.
El té verde es una de las bebidas más estudiadas. Una revisión en PubMed muestra que los compuestos de catequina pueden ayudar a reducir las enzimas hepáticas y mejorar la función hepática.
La catequina también tiene efectos antiinflamatorios y protege las células hepáticas del estrés oxidativo, un factor importante en la enfermedad del hígado graso.
El jugo de limón diluido contiene ácido cítrico, un compuesto que juega un papel importante en la prevención de los cálculos renales. Según datos de los NIH, el citrato ayuda a aumentar la solubilidad mineral y reduce la cristalización para formar cálculos.
Este mecanismo se aplica ampliamente en las recomendaciones nutricionales para la prevención de cálculos renales.
Las bebidas ricas en flavonoides y polifenoles como los jugos de frutas naturales pueden mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir la inflamación. La OMS también recomienda limitar el consumo de bebidas azucaradas para reducir el riesgo de trastornos metabólicos y enfermedades hepáticas.
A partir de la evidencia científica, se puede elegir agua filtrada - la base más importante; té verde - rico en antioxidantes; jugo de limón diluido - que ayuda a prevenir los cálculos; jugo natural (manzana, sandía, remolacha); agua de coco.
Estas opciones ayudan tanto a refrescarse como a apoyar la función hepática y renal.
Aunque haya beneficios, es necesario evitar las bebidas azucaradas y los refrescos industriales, no abusar de los jugos, priorizar las bebidas naturales y poco procesadas.