Aquí, la forma correcta de comer es el factor decisivo para la eficacia de la absorción de nutrientes. Por lo tanto, en primer lugar, es necesario elegir nueces ricas en calcio, magnesio y fósforo, minerales esenciales para la estructura ósea.
Las nueces como las almendras, las semillas de chía, las semillas de sésamo o las nueces contienen altos niveles de minerales, lo que ayuda a aumentar la densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis. En particular, las semillas de chía y las semillas de sésamo también proporcionan una cantidad significativa de calcio, adecuada para personas intolerantes a la leche.
Otro factor importante es el método de preparación. Se debe priorizar comer las semillas en forma cruda, tostadas ligeramente o remojadas antes de usarlas. Remojar las semillas (como almendras o nueces) en agua durante 6 a 8 horas ayuda a reducir las sustancias que pueden obstaculizar la capacidad de absorción de minerales. Cuando se elimina esta sustancia, el cuerpo absorberá el calcio y el magnesio de manera más efectiva, apoyando así un mejor desarrollo óseo.
También es necesario prestar atención a la ingesta diaria de alimentos. Aunque las nueces son muy nutritivas, también contienen mucha energía. Solo debes consumir una pequeña porción (de unos 25-30 g) al día para evitar el exceso de calorías. Comer demasiado no solo no aumenta la eficacia, sino que también puede causar aumento de peso, afectando indirectamente la salud ósea y articular.
Combinar frutos secos con alimentos ricos en vitamina D también es una forma inteligente de comer. La vitamina D juega un papel importante en la absorción de calcio en los huesos. Por lo tanto, las nueces se pueden comer con leche, pescado graso o aprovechar la luz solar para aumentar la síntesis natural de vitamina D.
Finalmente, debes mantener el hábito de comer frutos secos regularmente y combinarlo con un estilo de vida saludable como hacer ejercicio, especialmente ejercicios de carga como caminar, correr o levantar pesas ligeras. Estos hábitos ayudan a estimular el proceso de regeneración ósea, aumentando así la fuerza y la flexibilidad.