El maíz es un alimento familiar, rico en carbohidratos, fibra y muchos compuestos vegetales. Sin embargo, para que el maíz se convierta realmente en una parte beneficiosa de una dieta para la salud hepática, lo importante no es solo comer maíz, sino también la forma de comer, la porción y los alimentos combinados.
Una dieta saludable general es un factor importante para la función hepática.
Primero, se debe priorizar el maíz integral, el maíz hervido o al vapor en lugar de los platos de maíz elaborados con mucho azúcar, mantequilla, crema o grasa. La fibra en los alimentos de origen vegetal contribuye a crear una dieta equilibrada y puede ayudar a controlar la cantidad de energía que entra en el cuerpo.
En particular, se recomienda a las personas en riesgo o con hígado graso elegir muchas verduras, frutas y cereales integrales, al tiempo que se limitan los alimentos ricos en grasas y azúcares simples.
Segundo, coma maíz con una dieta moderada. El maíz todavía proporciona carbohidratos y energía, por lo que comer demasiado, especialmente si ha consumido mucho arroz, pan u otras fuentes de carbohidratos en la misma comida, puede hacer que la energía total supere las necesidades. Una comida razonable puede combinar una porción de maíz con verduras y fuentes de proteínas bajas en grasa como pescado, huevos, aves de corral o frijoles.
Tercero, preste atención a la forma de prepararlo. El maíz hervido o al vapor suele ser más adecuado que el maíz frito, el maíz salteado con mucho aceite o los platos de maíz cubiertos de azúcar. No considere el agua hirviendo de maíz, la seda de maíz o los platos de maíz como un método de desintoxicación hepática. La función hepática no puede mejorarse solo con un solo tipo de alimento.
La forma de comer maíz que es beneficiosa para la salud hepática es comer maíz entero, procesado de forma sencilla, controlar las porciones y combinarlo con verduras y proteínas saludables.
Más importante aún, es necesario mantener un peso razonable, limitar las bebidas azucaradas y el alcohol. Para las personas que ya tienen enfermedad hepática o cirrosis, la dieta debe personalizarse según el estado de salud y las instrucciones de un médico o nutricionista.