Las frutas son una fuente importante de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra para el cuerpo. Sin embargo, las frutas todavía contienen azúcar natural.
Pero en lugar de abstenerse completamente de las frutas, elegir el tipo de fruta y la forma de comer adecuada ayudará a aprovechar los beneficios nutricionales y a limitar el rápido aumento del azúcar en sangre.
En primer lugar, se debe priorizar comer fruta entera en lugar de beber jugo. Al comer fruta entera, la fibra de la fruta ayuda a ralentizar el proceso de digestión y absorción de azúcar. Por el contrario, el jugo a menudo pierde la mayor parte de la fibra, y al mismo tiempo es muy fácil beber una gran cantidad de fruta en poco tiempo, lo que hace que la cantidad de azúcar introducida en el cuerpo aumente significativamente.
Los batidos con la pulpa de la fruta pueden retener más fibra que los jugos, pero aún es necesario controlar la porción y no añadir azúcar, leche condensada o jarabe.
Además, es necesario prestar atención a la dieta. Una fruta con un contenido de azúcar no demasiado alto, pero si se come en exceso, aún puede aumentar la ingesta total de carbohidratos.
Por lo tanto, las frutas deben dividirse en porciones moderadas en lugar de comer una gran cantidad al mismo tiempo. Las bayas, las manzanas, las peras, las guayabas o las naranjas de pulpa integral suelen ser opciones ricas en fibra y más adecuadas cuando se necesita controlar el azúcar en sangre.
Otro principio útil es combinar frutas con alimentos que contengan proteínas o grasas saludables, como comer una porción de fruta con yogur natural o un poco de nueces. Esta combinación puede ayudar a que la comida sea más equilibrada y ralentizar la absorción de carbohidratos.
Debe limitar el consumo de frutas secas, frutas encurtidas y postres de frutas con azúcar.
Controlar el azúcar en sangre no significa eliminar las frutas de la dieta. Comer fruta entera, elegir el tipo adecuado, controlar las porciones y limitar los azúcares enriquecidos son principios importantes.
Para las personas que están siendo tratadas para la diabetes, la cantidad de fruta y el momento de comer deben ajustarse en función de la dieta general y el índice glucémico real de cada persona.