Según datos nutricionales del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), la jaca contiene carbohidratos naturales, fibra, vitamina C, potasio y muchos compuestos antioxidantes como flavonoides y carotenoides.
Esta es la razón por la que la jaca se considera una fruta rica en energía y beneficiosa para la salud si se usa correctamente. Algunos estudios recientes también han demostrado que los compuestos vegetales de la jaca tienen potencial antioxidante y ayudan al metabolismo.
Sin embargo, el primer consejo para las personas que comen jaca con regularidad es controlar la cantidad de comida en cada uso.
La jaca tiene un contenido de azúcar natural relativamente alto, especialmente en las variedades de jaca madura y dulce. Cuando se come en exceso en un corto período de tiempo, la ingesta de azúcar en el cuerpo puede aumentar rápidamente, causando fluctuaciones en la glucosa en sangre en personas con riesgo de prediabetes o diabetes tipo 2.
Comer demasiada jaca al mismo tiempo, especialmente por la noche o después de una comida rica en carbohidratos, puede aumentar la carga de azúcar en sangre. Por lo tanto, la forma más adecuada es comer una cantidad moderada y combinarla con alimentos ricos en fibra o proteínas para ralentizar la absorción de azúcar.
Otro punto notable es que la jaca contiene bastante potasio. El potasio es un mineral importante para el sistema cardiovascular y muscular, pero en personas con función renal deteriorada, consumir demasiados alimentos ricos en potasio puede causar desequilibrios electrolíticos.
Esto es especialmente importante para las personas con enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca o que están tomando diuréticos para retener el potasio. Este grupo de personas debe consultar a un médico o nutricionista antes de comer jaca con regularidad en grandes cantidades.
Además, la jaca es una fruta rica en fibra y carbohidratos fermentados naturales. Para las personas con un sistema digestivo sensible, comer demasiada jaca puede causar hinchazón, indigestión o aumento de gases en el intestino. Esto suele ocurrir cuando se come jaca con el estómago vacío o se come demasiado rápido.
Los expertos en gastroenterología creen que para limitar el malestar, se debe comer jaca después de las comidas principales durante aproximadamente 1-2 horas en lugar de comerla con demasiada hambre. Al mismo tiempo, se debe beber suficiente agua y no combinar la jaca con demasiados otros alimentos dulces al mismo tiempo.
Los niños pequeños o las personas con sobrepeso también deben tener en cuenta que la jaca es bastante rica en calorías en comparación con muchas otras frutas. Si comes demasiado pero haces poco ejercicio, el cuerpo puede tener un exceso de energía y aumentar de peso fácilmente.