La situación de los niños que son quisquillosos con la comida, se quedan boca abajo durante mucho tiempo y se niegan a sentarse a la mesa es una pesadilla para muchas familias. No pocos padres tienen que correr tras ellos para darles cada cucharada, tanto persuadiendo como rogando, incluso regañando para que sus hijos coman. Sin embargo, cuanto más obligan a sus hijos, más miedo tienen de las comidas, lo que lleva a reacciones negativas y falta de apetito prolongada.
Según los expertos en nutrición, el hecho de que los niños no coman de forma consciente a menudo está relacionado con los hábitos de vida, la psicología y la forma en que los padres reaccionan durante las comidas. Si se ajusta correctamente, los niños pueden formar hábitos alimenticios activos sin necesidad de forzarlos.
A continuación, se presentan 4 cosas que los padres deben tener en cuenta para ayudar a sus hijos a comer conscientemente todos los días.
1. No convertir las comidas en presión
Cuando los padres regañan o amenazan, los niños desarrollan fácilmente una psicología de miedo a comer. Cuanto más estresante sea la comida, más se resistirá el niño. Los padres deben mantener un ambiente tranquilo, evitar las discusiones y no obligar al niño a comer a toda costa.
2. Crear horarios de comida fijos y limitar los refrigerios.
Muchos niños son quisquillosos para comer debido a comer demasiados bocadillos o beber leche cerca de la hora de comer. Los padres deben establecer un horario de comida claro, limitar los dulces y los refrescos para que los niños sientan hambre en el momento adecuado.
3. Dejar que los niños participen en el proceso de preparación de las comidas.
Los niños suelen estar más entusiasmados cuando se les permite elegir platos, ayudar a recoger verduras o preparar platos. Esto ayuda a los niños a sentir que juegan un papel en la comida, facilitando así la cooperación y comiendo de forma más consciente.
4.Elogiar en el momento adecuado y respetar la sensación de saciedad del niño Cuando el niño come bien, los padres deben elogiarlo de inmediato para motivarlo.
Por el contrario, si el niño está saciado, los padres deben respetarlo en lugar de obligarlo a comer más.Cuando es respetado, el niño comerá de manera más cómoda y proactiva.
De hecho, ayudar a los niños a comer conscientemente no reside en obligarlos a comer mucho, sino en crear los hábitos correctos y mantener una psicología positiva en las comidas. Cuando los padres son pacientes y consistentes, los niños comerán gradualmente conscientemente y las comidas familiares también serán mucho más ligeras.