
No te cases con la persona que más amas, casa con la persona que mejor te entiende.
Las emociones pueden sublimarse, pero la comprensión es lo que mantiene a dos personas. Esa comprensión no proviene de unas pocas preguntas, sino del proceso de observar, escuchar y aceptar incluso las partes imperfectas del otro.
El matrimonio no es encontrar a alguien que te haga siempre feliz, sino encontrar a alguien lo suficientemente sutil como para estar a tu lado incluso cuando no estás bien.
No tengas la mentalidad de "la otra persona tiene que cambiar por ti".
Incluso cuando estaban enamorados, si te has dicho a ti mismo "ahora son así, más tarde serán diferentes", entonces es muy probable que te estés convenciendo a ti mismo más que creyendo en la realidad.
El amor es el momento en que las personas son más propensas a cambiar, pero si incluso cuando están enamorados todavía te hacen dudar, entonces al entrar en el matrimonio, esas cosas generalmente no desaparecen sino que son aún más claras.
Aprende a discutir civilizadamente
Discutir no es un signo de una mala relación, sino algo inevitable cuando dos personas están lo suficientemente unidas. Una discusión adecuada es cuando ambos hablan sobre el tema, saben cuándo detenerse, saben escuchar y no intentan ganar o perder, esa es la manera de mantener una relación a largo plazo.
El dinero no es un asunto delicado.
Muchas parejas evitan hablar de dinero desde que están enamoradas por miedo a "perder la emoción". Pero en realidad, cuanto más lo eviten, más fáciles serán los conflictos en el futuro.
Las diferencias en la forma de gastar, ahorrar o la responsabilidad financiera, si no se aclaran desde el principio, se acumularán silenciosamente en presión. Ser franco sobre el dinero no es práctico, sino una forma de que ambos se entiendan y eviten grietas innecesarias.
Mantener siempre una parte "independiente
Incluso cuando está enamorado o casado, cada persona todavía necesita un espacio privado para ser ella misma. Tener amigos personales, pasatiempos o objetivos personales no hace que los sentimientos se alejen, sino que, por el contrario, te ayuda a no depender completamente de la otra persona y a perderte menos.