Si no tienes un horno microondas, las amas de casa aún pueden aplicar métodos simples pero eficaces.
La forma más común es remojar la carne en agua fría. Según las recomendaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la carne debe envolverse herméticamente en una bolsa impermeable y luego colocarse en un recipiente con agua fría, cambiando el agua cada 30 minutos. Este método ayuda a que la carne se descongele más rápido que dejarla a temperatura ambiente, al tiempo que limita el crecimiento de bacterias.
Otra opción es transferir la carne del congelador al refrigerador unas horas o una noche antes de cocinarla. La Administración de Alimentos y Medicamentos enfatiza que esta es la forma más segura porque mantiene los alimentos a una temperatura estable, evitando áreas peligrosas, rangos de temperatura donde las bacterias se multiplican fuertemente.
Además, se puede colocar la carne (cubierta) bajo un grifo de agua fría ligeramente corriente para acortar el tiempo.
Los expertos señalan que no se debe descongelar la carne a temperatura ambiente durante demasiado tiempo, ya que esto aumenta el riesgo de infección. Después de descongelarla con agua fría, la carne debe cocinarse inmediatamente para garantizar la seguridad.