El jengibre danzante es conocido como una planta ornamental con formas de flores únicas y colores brillantes. Con el clima otoñal fresco, muy adecuado para plantar plantas en casa, las amas de casa pueden consultar los sencillos pasos para cuidar el jengibre danzante en casa.
Preparación de bulbos, sustrato
La primera y más importante etapa es seleccionar los tubérculos de jengibre danzante que sean relativamente grandes, no enfermos ni podridos. Corta los tubérculos de jengibre en ramitas pequeñas con 1 a 2 yemas, luego espolvorea cal en polvo o ceniza de cocina en el corte para evitar la infección por hongos.
Paralelamente, el sustrato de plantación debe ser suelto, mezclando tierra vegetal, estiércol de lombriz y fibra de coco en proporciones apropiadas para garantizar una buena capacidad de drenaje, evitando inundar el sistema de raíces.
Siembra tubérculos, presta atención a la luz solar.
Coloque el bulbo de semilla a unos 3 a 4 cm de profundidad bajo el suelo, apunta los ojos del brote hacia arriba y luego cubra con una fina capa de humus. Si se planta en la azotea, preste atención a la luz solar, especialmente al sol intenso al mediodía, por lo que debe colocar la maceta debajo de la red de sombra o detrás de macetas grandes.
La posición que recibe la luz dispersa de 4 a 6 horas al día ayudará a que los brotes de jengibre crezcan rápidamente sin perder agua.
Riegue, proteja las plantas del viento
El aire fresco del otoño hace que la temperatura baje y esta es también la razón por la que la evaporación del agua es más lenta que en verano. Las amas de casa solo deben regar cuando la superficie del suelo de plantación comienza a secarse, aproximadamente cada 2 o 3 días dependiendo del clima.
Es necesario colocar la maceta en un lugar protegido del viento o fijar el tronco del árbol con pequeños postes para evitar que el viento sacude la base y dañe las raíces jóvenes. Después de aproximadamente 6 a 8 semanas, el jengibre danzante florecerá exuberante.