Muchos padres se sorprenden al ver que sus hijos, que eran obedientes, de repente se vuelven tercos, a menudo gritan, no escuchan y a menudo hacen rabietas. Esta etapa a menudo se llama "crisis de edad de 2 o 3 años", lo que hace que no pocas familias caigan en un estado de tensión, perdiendo la paciencia con sus hijos.
Según los expertos en desarrollo infantil, esta no es una señal de que los niños son malos o se resisten deliberadamente, sino una etapa en la que el cerebro y las emociones de los niños se desarrollan fuertemente. Los niños comienzan a querer ser independientes, a querer tomar decisiones por sí mismos, pero la capacidad lingüística y el control emocional aún son limitados.
Esta misma "contradicción" hace que los niños sean propensos a explotar emociones, lo que lleva a hacer rabietas, llorar o reaccionar con fuerza cuando no se satisfacen sus deseos.
La siguiente es la verdad sobre la crisis de la edad de 2 o 3 años que los padres deben entender claramente para acompañar a sus hijos de la manera correcta.
1. No es que el niño sea malo, sino que está experimentando un fuerte desarrollo emocional.
En esta etapa, los niños comienzan a ser conscientes de su "yo" pero no saben cómo expresarlo adecuadamente. Por lo tanto, la oposición o la simulación es una reacción natural.
2. Los niños quieren hacer todo por sí mismos pero no tienen suficientes habilidades.
El niño quiere vestirse solo, comer solo, elegir juguetes solo, pero no lo ha hecho bien. Cuando se le impide o lo hace en su lugar, el niño es propenso a explotar emociones.
3. El cerebro aún no ha perfeccionado su capacidad para controlar las emociones
Los niños pequeños no pueden estar tan tranquilos como los adultos. Cuando se encuentran con una situación desagradable, la primera reacción suele ser llorar o gritar.
4. Cuanto más regañes, peor empeorará la situación.
Los regaños o la coerción de los padres pueden hacer que los niños se sientan incomprensibles, lo que les hace reaccionar con más fuerza y repetir el comportamiento de hacer rabietas.
5. Esta es la etapa "dorada" para enseñar habilidades emocionales a los niños.
Si se les guía correctamente, los niños aprenderán a nombrar sus emociones, a saber esperar y a controlar gradualmente su comportamiento mejor en el futuro.
La crisis de la edad de 2 o 3 años es en realidad una parte normal del proceso de desarrollo del niño. Cuando los padres entienden la verdadera naturaleza, mantienen la calma y acompañan en lugar de confrontar, esta etapa será mucho más suave.