Cuong Phat Food Co., Ltd. está identificada como el punto de suministro para algunas escuelas, la pregunta inevitable es, ¿quién es responsable cuando los alimentos sucios pasan por la puerta de la escuela?
La respuesta debe comenzar primero con el director y la junta directiva, porque los contratos, la selección de socios, el proceso de recepción, la inspección de ingreso... son decididos y supervisados por la escuela.
En otras palabras, las empresas pueden ser fraudulentas, pero si la "puerta" de la escuela está estrictamente controlada, los productos sucios difícilmente tienen la oportunidad de seguir adelante. Cuando la puerta está abierta, la responsabilidad ya no es solo del vendedor.
La realidad durante mucho tiempo ha demostrado que no pocas escuelas ven la organización de comidas de medio día como una etapa de "servicio", subcontratando completamente a los contratistas.
Dirigir la revisión de las comidas escolares de más de 2.900 escuelas es necesario, pero la revisión no puede detenerse en la formalidad.
El problema central es establecer un mecanismo de control sustancial. Si solo se implementa formalmente, dejando que alimentos de origen desconocido entren en las cocinas de las escuelas, puede causar riesgos para la salud de cientos de estudiantes.
Sin embargo, el proceso, por estricto que sea, no tendrá sentido si falta el factor humano. Aquí, el papel del director es clave.
Si el jefe valora la calidad de la comida, toda la escuela tomará los pasos correctos de control.
Por el contrario, si se subestima, todas las regulaciones pueden ser invalidadas por la indulgencia o el compromiso. Por lo tanto, la responsabilidad personal debe colocarse en la posición correcta, clara, específica y con sanciones adjuntas.
Un punto que hay que destacar es vincular la responsabilidad del jefe con las consecuencias que se produzcan.
Si los alimentos sucios entran en las escuelas, no se puede limitar a "aprender de la experiencia" o tratar con los proveedores.
Es necesario tener un mecanismo para manejar la disciplina contra la junta directiva, incluso a un nivel estricto si causa consecuencias graves.
Desde una perspectiva más amplia, el incidente también muestra que el riesgo de que el mercado de alimentos sucios siga siendo muy grande, posiblemente 300 toneladas descubiertas sean solo la punta del iceberg.
Y una cosa muy preocupante es que las escuelas son propensas a convertirse en el "objetivo" de los canales de consumo de alimentos sucios. Esto requiere aún más que las escuelas tomen la iniciativa de defenderse, en lugar de depender completamente de las agencias funcionales.
La comida escolar no es solo nutrición, sino la confianza que los padres depositan cada día.
Por lo tanto, es necesario reforzar el control, pero lo más importante es establecer claramente que el director y la junta directiva son los "guardianes de puerta" finales.