El éxito de las principales empresas del mundo en industrias estratégicas como Apple, Microsoft, NVIDIA, ASML o Airbus... en los países occidentales, no solo proviene del entorno competitivo y la capacidad de innovación de las empresas, sino que también está respaldado por políticas a largo plazo sobre ciencia, tecnología, educación y desarrollo del mercado de capitales.
El Estado juega un papel en la creación de un entorno competitivo saludable
Estados Unidos y muchos países europeos son considerados economías de mercado desarrolladas, donde las empresas se desarrollan principalmente a través de la competencia, la innovación y la capacidad de adaptación al mercado.
En lugar de elegir directamente a algunas empresas para centrar los recursos de apoyo como el modelo que apareció en algunas economías del noreste de Asia durante la industrialización, los países occidentales se centran en construir un entorno competitivo, donde todas las empresas tengan la oportunidad de acceder al capital, la tecnología y el mercado si demuestran su capacidad.
Esa plataforma se forma a partir de muchos factores: un sistema legal que protege los derechos de propiedad y los derechos de propiedad intelectual, un mercado de capitales desarrollado, políticas de competencia transparentes, junto con una red de universidades e institutos de investigación líderes en el mundo. Estas son las condiciones que ayudan a las nuevas ideas a acceder rápidamente a los recursos para convertirse en empresas a gran escala.
Además, muchas tecnologías básicas de la economía digital actual, desde Internet, sistemas de posicionamiento GPS hasta tecnologías de semiconductores, inteligencia artificial o aeroespacial, tienen su huella de programas de investigación invertidos o financiados por el Estado durante muchos años antes de ser comercializados por empresas.
Las políticas recientes como la Ley CHIPS y Ciencia (CHIPS and Science Act) de Estados Unidos o la Ley Chip de la Unión Europea continúan mostrando la tendencia de los gobiernos a invertir activamente en industrias tecnológicas clave para mantener la ventaja competitiva en un contexto de competencia geopolítica y tecnológica cada vez más feroz. Por lo tanto, el papel del Estado pasa de "elegir empresas" a crear un entorno y una competitividad a largo plazo.
Este entorno y este apoyo han creado condiciones para que muchas empresas líderes en industrias estratégicas como Apple, Microsoft, NVIDIA, ASML o Airbus se levanten, formando una fuerza empresarial con escala, capacidad de innovación e influencia suficientes para convertirse en "empresas nacionales" en el verdadero sentido de la palabra: compitiendo con éxito en el mercado internacional y contribuyendo a fortalecer la competitividad del país.
Cuando una empresa se convierte en un activo estratégico de la nación
Al ascender a la posición de liderazgo en las industrias estratégicas, las Empresas Nacionales ya no son solo organizaciones empresariales que generan ingresos, ganancias o empleos. Se están convirtiendo gradualmente en sujetos que poseen tecnología central, lideran la innovación, coordinan las cadenas de suministro y definen los estándares de muchas industrias económicas a escala global.
Según la OCDE, el sector empresarial representa actualmente la mayor proporción del gasto total en investigación y desarrollo (I+D) en la mayoría de las economías desarrolladas.
Los principales grupos tecnológicos e industriales como Apple, Microsoft, NVIDIA, ASML o Airbus invierten cada año decenas de miles de millones de dólares en investigación, creando nuevas tecnologías y atrayendo al mismo tiempo un ecosistema de miles de empresas, institutos de investigación y socios para participar en la innovación.
No solo son el centro de las actividades de I+D, sino que las empresas líderes también desempeñan un papel en la coordinación de las cadenas de suministro a escala global. Un producto de Apple puede movilizar a cientos de proveedores en muchos países; Airbus conecta una red de producción que se extiende por toda Europa; mientras que ASML se convierte en un eslabón casi insustituible en la cadena de valor de la industria de semiconductores mundial. La escala y el alcance de estas empresas crean un impulso para el desarrollo de miles de empresas satélite, contribuyendo a mejorar la capacidad de producción de toda la economía.
La influencia de las principales empresas ya no se limita al sector económico. Contribuyen a expandir los mercados de exportación, atraer inversión internacional, promover la transferencia de tecnología y construir la imagen nacional en el escenario internacional.
En muchos casos, la competitividad de un país en campos como los semiconductores, la inteligencia artificial, la aviación o los productos farmacéuticos se refleja directamente en la posición de las empresas líderes en estas industrias.
Por lo tanto, a medida que la competencia global se vincula cada vez más a la tecnología y las cadenas de suministro, los gobiernos occidentales también consideran cada vez más mantener la capacidad de las empresas estratégicas como parte de la política de desarrollo económico y seguridad nacional.
Eso no significa que el Estado reemplace al mercado, sino que refleja la percepción de que el poder de la economía moderna depende cada vez más de la capacidad de mantener empresas competitivas a escala global, que son "Empresas Nacionales" indispensables en cada economía desarrollada, independientemente de si son empresas privadas o empresas estatales.