Durante casi un siglo, la FIFA ha considerado la Copa Mundial no solo como un evento deportivo, sino también como una plataforma cultural, cooperando con artistas y diseñadores para dar forma a cómo se ve y experimenta el torneo fuera del campo. Tomemos algunos ejemplos para profundizar en cómo la Copa Mundial ha influido en el arte, el diseño y la cultura visual a través del tiempo y el espacio.
Diseño de identidad
Los grandes eventos internacionales siempre deben mantener un delicado equilibrio. Necesitan crear una sensación de unidad sin eclipsar la identidad local. Desde el primer torneo en 1930 hasta ahora, los carteles de la Copa Mundial han desempeñado el papel de "embajadores gráficos", transmitiendo las características de las ciudades y países anfitriones en imágenes para el público global, reflejando los cambios políticos, los valores culturales y la forma en que cada país anfitrión quiere ser reconocido por el mundo.
El cartel de la Copa Mundial de 1990 en Italia es un claro ejemplo. Diseñado por el artista italiano Alberto Burri, combina elementos de referencia de la antigua Roma con el abstracciónismo moderno, colocando el torneo en la larga historia de Italia pero aún utilizando el lenguaje visual de ese momento.
En 2026, esa tradición continúa con una serie de carteles oficiales de las ciudades anfitrionas, cada obra creada por un artista diferente y definida por el lugar que representa. En lugar de presentar una apariencia unificada, esta serie de carteles se considera un conjunto de perspectivas separadas. Cuando se colocan una al lado de la otra, reflejan el espíritu de "We Are 26, mostrando que muchas voces pueden compartir un momento sin ser iguales.
Grabando el momento
La fotografía ayuda a dar forma a cómo se experimenta y recuerda la Copa Mundial. Además de registrar los partidos, la fotografía puede colocar el torneo en un contexto cultural e histórico más amplio.
Con la Copa Mundial de 1986 en México, la fotógrafa Annie Leibovitz fue autorizada a crear una serie de imágenes promocionales para el torneo. En lugar de centrarse solo en las actividades, se acercó al proyecto como un retrato del lugar, que se desarrolló durante el último año con muchos viajes por todo México. La serie de 13 carteles de la Copa Mundial de la Serie de Fútbol ha conectado a los jugadores contemporáneos, el balón y las imágenes humanas con la antigua historia de México, a menudo ambientada en el contexto de sitios arqueológicos y lugares emblemáticos.
La serie de fotos ha atraído la atención internacional, presentando a México como país anfitrión con una profunda continuación cultural, al tiempo que recuerda a los espectadores que el deporte solo alcanza un significado completo a través del lugar y la forma en que se observa.
Diseño en movimiento
El diseño no solo aparece en las imágenes, sino también en los artículos utilizados durante todo el torneo, como el balón oficial de la Copa Mundial de 2026, Trionda, creado por Adidas. Este nombre proviene de 2 ideas: "Tri" representa a los 3 países anfitriones, y "onda" significa "olas" en español, que sugiere energía común en toda América del Norte.
La combinación de rojo, verde y azul junto con la geometría flexible fortalece la sensación de movimiento y unidad, mientras que el triángulo en el centro muestra la cooperación entre los socios detrás del torneo.
Más que un juego
Durante muchos años, Nike ha utilizado la Copa Mundial como plataforma para contar historias orientadas a la cultura. Explotando la música, la cultura juvenil, el humor y el estilo callejero, estas campañas conectan las leyendas del pasado con las nuevas generaciones, dando forma a la forma en que el fútbol está presente en la vida cotidiana. El resultado es que algo se entiende de inmediato, sin necesidad de traducción.
Uno de los ejemplos más memorables de Nike es la campaña "Winner Stays" de 2014 para la Copa Mundial en Brasil, capturando toda la energía de los partidos de fútbol amateur, donde los niños se sumergen en las habilidades de superestrellas como Cristiano Ronaldo, Neymar o Gerard Piqué. Lleno de diversión y aspiración, toca el sueño más simple de este deporte: En un instante, cualquiera puede volverse grande.
Lo que hace que las obras sean efectivas es la cercanía. Incluso sin entender el deporte, las emociones aún se transmiten plenamente.
Estadios duraderos
Una de las huellas más largas de la Copa Mundial es la arquitectura. Mucho después de que la multitud se fuera, los estadios continuaron dando forma a la forma en que las ciudades se reunían y recordaban.
El ejemplo más temprano es el estadio Centenario en Montevideo, construido en solo 9 meses para la primera Copa Mundial de 1930. Construido en la celebración del centenario de Uruguay, el estadio fue diseñado como una obra más grande que solo un lugar para ver fútbol. Su forma moderna, con el punto culminante de la gran torre ceremonial llamada Torre de los Homenajes, se ha convertido en un monumento, declarando la eterna posición del fútbol en la vida pública.
En 1983, la FIFA reconoció este como Monumento Histórico del Fútbol Mundial, como un recordatorio de que la arquitectura tiene la capacidad de llevar la memoria hacia adelante.