El Dr. en psicología Brian Razzino (EE. UU.) cree que dormir es como los cimientos de una casa. Cuando los cimientos no son sólidos, todo lo que se construye encima también se vuelve inestable. La falta de sueño prolongada puede hacer que las personas se vuelvan irritables, ansiosas, estresadas y aumenten el riesgo de problemas de salud mental.
Muchos estudios han demostrado una conexión entre el insomnio prolongado y el riesgo de trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad. En particular, este impacto no solo ocurre en adultos, sino que también afecta directamente a niños y adolescentes.
Según los expertos, mientras duerme, el cerebro realizará un proceso importante como el procesamiento de la información, la consolidación de la memoria y la regulación de las emociones. Si el sueño se interrumpe, este proceso no se llevará a cabo completamente, lo que provocará una disminución de la capacidad de concentración, aprendizaje y control emocional.
No solo los niños, sino también los padres son el grupo más afectado por la falta de sueño. Esto aumenta la sensación de estrés, fatiga, reduce la capacidad de controlar las emociones y afecta la salud mental.
Para mejorar la calidad del sueño, se recomienda a los padres que establezcan horas de sueño fijas para los niños, mantengan actividades relajantes antes de acostarse como leer libros o escuchar música suave, limiten el uso de dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarse y creen un espacio de sueño tranquilo y aireado.
Los expertos enfatizan que el sueño no es solo un período de descanso simple, sino también un factor fundamental para el desarrollo emocional, cognitivo y la salud mental. Cuando los niños duermen lo suficiente, los padres también tienen la oportunidad de descansar mejor, contribuyendo así a construir un entorno familiar equilibrado, positivo y feliz.