Lleva una botella de agua contigo.
Usa una botella de agua con una capacidad adecuada, fácil de llevar para recordarte que debes beber agua con más frecuencia. Asegúrate de que la botella siempre esté llena al comienzo del nuevo día para mantener el hábito de reponer agua regularmente.
Dar sabor al agua potable
Si sientes que el agua filtrada es monótona, puedes añadir rodajas de limón, naranja, pepino o algunas hierbas como la menta. Cambiar el sabor ayuda a mantener el hábito de beber agua a largo plazo.
Establecer un objetivo de ingesta diaria de agua
Identifica objetivos que se ajusten a tu estado físico y nivel de movimiento, y al mismo tiempo, controla la cantidad de agua que has bebido en los últimos días. Esto te ayuda a reconocer tus hábitos actuales y a ajustarlos a tiempo si no son suficientes.
Flexible con otras bebidas
Además del agua filtrada, el té, el café y los jugos también contribuyen a hidratar el cuerpo. Sin embargo, se deben limitar las bebidas azucaradas para evitar afectar la salud.
Aumentar las frutas y verduras
Muchas verduras y frutas con alto contenido de agua como sandía, naranja, pepino, tomate,... ayudan a reponer agua natural para el cuerpo. Esta es también una forma sencilla de hidratar y aumentar las vitaminas y minerales.