Después del doloroso caso de asesinato que conmocionó a muchas personas en Dong Nai, no pocos padres miraron hacia atrás a la vida emocional de sus propios hijos con preguntas: ¿A quién está amando su hijo, cómo lo está amando y hasta dónde deben intervenir los padres para proteger a su hijo y no alejarlo de la familia?
Según la psicóloga Do Thi Hong Minh, del Centro de Psicología y Desarrollo Humano NHC Vietnam, cuando un niño entra en la edad del amor, lo que los padres deben hacer no es tratar de controlar todas las opciones de su hijo, sino, lo que es más importante, construir una relación lo suficientemente confiable para que el niño esté dispuesto a compartir el amor de los jóvenes.

Cuanto más controlen los padres, más fácil será para sus hijos ocultarlo.
Cuando descubren que sus hijos están enamorados, no pocos padres eligen revisar sus teléfonos, leer mensajes de texto, seguir las redes sociales o gestionar estrictamente las relaciones de sus hijos.
Rompamos ahora mismo", "Prohibido volver a vernos", "Papá y mamá ven y saben que esa persona no es buena"... son frases que pueden surgir de la preocupación y el deseo de proteger a su hijo.

Sin embargo, según la experta Do Thi Hong Minh, el enfoque directo e impositivo a veces crea un efecto contrario.
Cuando un joven tiene una conexión emocional con su pareja, el hecho de que los padres ataquen directamente a la otra persona puede hacer que el niño sienta que los padres están negando su elección. A partir de ahí, surge un mecanismo de oposición.
Cuanto más prohíban los padres, más pueden encontrar los jóvenes formas de proteger la relación. Cuanto más revisen, más tienden a ocultar sus hijos", analiza el experto.
En lugar de intentar conocer todos los mensajes o controlar cada cita de su hijo, lo que los padres deben preocupar es la calidad de la relación en la que está su hijo.
Pregunta para que el niño se abra en lugar de interrogarlo.
Según los psicólogos, la forma de hacer preguntas es muy significativa.
En lugar de preguntar continuamente: "¿Qué le hizo mal esa persona?", los padres pueden empezar por las emociones de sus hijos.
¿Cómo te sientes cuando estás con esa persona?", "¿Te sientes respetada?", "¿Puedes ser tú misma en esta relación?"...

Según los expertos, preguntas como estas ayudan a los jóvenes a observar y identificar el panorama general, en lugar de solo mirar las relaciones a través de las emociones amorosas.
Los padres deben observar los cambios de sus hijos.
No todas las relaciones amorosas de los jóvenes necesitan la intervención de la familia. Sin embargo, los padres deben prestar atención cuando noten que sus hijos tienen cambios inusuales.
Por ejemplo, los niños se alejan gradualmente de amigos y familiares, a menudo se estresan al recibir mensajes o llamadas de sus novios, y tienen que explicar constantemente dónde están o qué están haciendo.
Algunos jóvenes pueden empezar a abandonar las relaciones sociales, los pasatiempos personales o a cambiar su forma de vida solo para evitar enfadar a su pareja.
Además, los padres tampoco deben convertir la historia de amor de sus hijos en un "juicio". Otro momento en el que los padres deben prestar especial atención es cuando el niño está desconsolado.
Muchos jóvenes cuando son rechazados o se separan pueden caer en un estado de tristeza, insomnio, pérdida de apetito, llanto o desorientación.
Según los expertos, lo que los jóvenes necesitan en un momento de crisis es ante todo un lugar seguro para ser escuchados.
Los padres pueden decir: "Papá y mamá saben que esto te duele mucho", "Solo cuéntales", o "¿Quieres que papá y mamá solo escuchen o quieres que papá y mamá encuentren una solución contigo?".
A veces, los jóvenes no necesitan consejos inmediatos. Lo que necesitan es sentir que no tienen que enfrentar el dolor solos.
Cuando las emociones se hayan estabilizado, los padres deben revisar con sus hijos lo que ha sucedido, lo que ha traído esa relación y lo que pueden aprender sus hijos para las futuras opciones.
Porque a veces, la mejor protección no radica en controlar a dónde va tu hijo, a quién ama, sino en hacerle saber que incluso si ama, se equivoca, se siente herido o encuentra peligro, siempre tendrá un lugar seguro al que regresar.