La etapa de 2 a 5 años es el momento en que la visión del niño continúa perfeccionándose y desempeña un papel importante en el proceso de aprendizaje, juego y desarrollo de habilidades para prepararse para ir a la escuela. Sin embargo, muchos niños en esta edad no han sido examinados visualmente adecuadamente, lo que hace que los problemas oculares puedan no detectarse a tiempo.
A la edad preescolar, los niños utilizan la vista para observar, reconocer colores, formas, distancias y coordinar actividades diarias. Actividades como apilar bloques, rodar balones, colorear, dibujar, cortar papel o ensamblar juguetes no solo ayudan a los niños a jugar, sino que también contribuyen a entrenar la capacidad de coordinación entre los ojos y las manos, las habilidades motoras esenciales, así como la percepción visual. Todas estas son habilidades necesarias para que los niños aprendan a leer y escribir al ingresar a la escuela primaria.
Según las recomendaciones del Centro Nacional de Salud Visual Infantil de EE. UU., los niños de 36 a 72 meses deben someterse a exámenes de visión cada año. Los exámenes periódicos ayudan a detectar precozmente errores de refracción que requieren gafas, ambliopía y parálisis, problemas que pueden afectar el desarrollo visual si no se intervienen a tiempo.
La etapa anterior a la edad escolar también es el momento en que comienzan a aparecer muchos trastornos visuales. El parpadeo es una condición en la que uno o ambos ojos no ven en la misma dirección, mientras que la ambliopía hace que la visión en un ojo disminuya y no pueda mejorarse por completo solo con gafas. En particular, la ambliopía puede no causar manifestaciones claras en la etapa inicial, por lo que los niños aún necesitan un examen ocular incluso si no se quejan de la visión.
Además de los exámenes periódicos, los padres también deben controlar los signos anormales en el proceso de desarrollo del niño. Si el niño tiene dificultades para reconocer los colores, las formas, las letras o los números, cecea con frecuencia, inclina la cabeza al mirar o tiene dificultades para coordinar las actividades que necesita observar, esto puede ser un signo de problemas de visión y debe examinarse pronto.
Algunos padres creen que solo es suficiente que el niño supere el examen de visión en la escuela. Sin embargo, los exámenes suelen evaluar solo algunas funciones básicas y pueden omitir muchas anomalías en la capacidad de concentración de los ojos, la coordinación entre los dos ojos o la capacidad de distinguir los colores. Por lo tanto, el examen de visión no puede reemplazar un examen ocular completo.
Los exámenes oculares completos a partir de los 3 años ayudan a evaluar de manera integral el desarrollo de la visión, al tiempo que detectan precozmente las enfermedades oculares antes de afectar el proceso de aprendizaje. La detección e intervención temprana no solo ayudan a mejorar la visión, sino que también crean una base para que los niños desarrollen bien las habilidades de aprendizaje y vida en los primeros años de vida.