En esos dias, pensaba que la alegria debia ser algo tan grande como una victoria en la licitacion, un viaje largo, un punto de inflexion en la vida. Pero luego, muy casualmente, la alegria llego de maneras inesperadamente pequeñas.
Por la mañana, la pequeña cafeteria que solia visitar todas las mañanas seguia igual. El menu estaba ligeramente desviado, el sonido de la maquina de cafe en marcha, el aroma del cafe se extendia hasta la acera. La dueña de la cafeteria le dio una taza de cafe, sonriendo radiante como si recibiera a un invitado especial. La sonrisa revelo un diente torcido que normalmente no le importaba. Le hizo mirar a la dueña y ver que ella era mas guapa que todos los dias, el cafe caliente en la mano tambien parecia mas fragante...
Por la tarde, el repartidor llama a la puerta, le da un libro enviado desde lejos. No es un cumpleaños, ni ninguna ocasion especial. Es solo un viejo amigo, de otra ciudad, que lo extraña y piensa que este libro "puede ser adecuado para el". Abre el libro, la primera pagina tiene una linea escrita a mano garabateada y liberal. En ese momento, se siente pensando en si mismo, colocado en un pequeño rincon de la vida de alguien. El libro no necesita ser leido, solo sentarse quieto en la mesa es suficiente para hacer que la noche sea agradable.
Luego surgieron alegrias de una bondad muy pequeña. El conductor de moto-taxi lo llevo a traves de las calles congestionadas, colandose habilmente entre la multitud. Al llegar, se detuvo a mirar el lugar de cambio y vio que faltaban dos mil dongs, con la intencion de escanear el codigo, pero el conductor de moto-taxi se rio a carcajadas: "Bueno, ese lugar esta bien, señor". Dos mil dongs no compraron nada significativo, pero la forma en que se paso por alto es memorable.
La vida es inherentemente dificil, como la escalada de precios, el trabajo lento, el tiempo encogido, el sueño intermitente. Pero precisamente por eso, las pequeñas alegrias se vuelven valiosas. No resuelven problemas, no borran preocupaciones, pero calman nuestros corazones.
La pequeña alegria a menudo llega inesperadamente. No podemos programar una sonrisa en el momento adecuado, ni pedir una accion amable con antelacion. Aparecen cuando estamos ocupados pensando en otras cosas, cuando la mente esta tan ocupada que no esperamos nada. Y tal vez precisamente por no esperar, nos damos cuenta por completo. Algunas personas dicen que encontrar una pequeña alegria es una forma de consolarse, es reducir las expectativas. Pero es una habilidad para vivir.
Ser feliz ante las pequeñas cosas no nos hace dejar de desear cosas mas grandes; solo nos ayuda a no agotar la energia en el camino. Todavia trabajamos, seguimos preocupados, seguimos enfrentando dias pesados. La unica diferencia es que, a mitad de camino, tenemos un poco mas de alegria, consuelo para añadir inspiracion o recuperar la motivacion para seguir viviendo. Asi que, si es posible, diviertete. Diviertete con cosas muy pequeñas, muy reales y muy humanas.