Un chico que pasó por un período muy malo. El trabajo tuvo problemas, los sentimientos también cayeron a medias. Empezó a contarle a su mejor amigo, luego a sus colegas, publicando estados ambiguos en línea. Al principio, todos preguntaron, también animaron. Pero luego, las palabras de consuelo disminuyeron gradualmente. Algunas personas comenzaron a guardar silencio. Algunas personas cambiaron de tema. Y algunas personas "hablaron" de ello con alegría secreta en una fiesta de bebida.
La vida cotidiana es así. La gente puede amarte, pero también puede ser solo curiosa por ti. Algunas personas realmente quieren que estés mejor, pero también hay personas que solo quieren saber lo mal que estás. Esas dos emociones a veces son muy difíciles de distinguir, porque todas comienzan con la misma pregunta: "¿Cómo estás?". No todo el mundo es malo. Es solo que cada persona lleva un mundo propio, con sus propias prioridades. Tu tristeza, para ti es el centro, pero para los demás, puede ser solo una pequeña parte de muchas cosas en las que están pensando. Y en algunos casos, incluso se convierte en una forma de sentirse mejor, una comparación muy instintiva que poca gente reconoce. Un colega suyo, después de una ruptura, eligió guardar silencio. Ella todavía trabaja, todavía ríe, pero habla menos. Algunas personas la dicen "fuerte", otras la dicen "fría". Ella solo ríe: "Hay cosas que guardo para mí, todavía están intactas. Contar demasiado, se distorsionan sin darme cuenta".
Eso no significa tener que vivir solo con todos. La gente todavía necesita ser compartida. Pero quizás, lo más importante es elegir a la persona adecuada para contar, en el momento adecuado para hablar. Por lo demás, a veces, el silencio es una forma de protección. No para ocultar la tristeza, sino para evitar que se consuma por miradas innecesarias. Hay emociones que, cuando se guardan, se calman, encontrarán su forma por sí mismas. Pero cuando se cuentan una y otra vez, se prolongan, se exageran e incluso se malinterpretan fácilmente. Vivir lo suficiente tiempo hará que la gente se dé cuenta de que no todo el compartir trae alivio. Hay veces que después de contarlo, nos sentimos más vacíos, como si acabamos de perder una parte privada sin recibir nada encomiable.
Por lo tanto, aprende a guardar y ese silencio hace que el sonido sea más significativo.