Pero hay una cosa que es incluso más importante que las obras de billones de VND, que es cambiar la mentalidad.
Durante muchos años, cada vez que llueve mucho, hay mareas altas o aparece un nuevo punto de inundación, la reacción familiar es ampliar las alcantarillas, construir más estaciones de bombeo, elevar carreteras o construir diques. Esas soluciones son necesarias, pero la realidad ha demostrado que no son suficientes para resolver el problema de raíz. Cuando se elevan las carreteras, las casas de la gente se convierten en "sótanos de agua"; cuando este lugar se inunda, el agua se precipita a otro lugar.
Los canales invadidos, los estanques rellenados, las tierras bajas convertidas en densas zonas residenciales están perdiendo la capacidad de regulación natural de la ciudad. Cuando el agua ya no tiene lugar para almacenarse, solo una fuerte lluvia es suficiente para convertir muchas carreteras en ríos.
Mientras tanto, los expertos en planificación comparten el mismo punto de vista, que es la gestión del agua de manera científica. El agua debe tener un lugar para ir, un lugar para retener y un espacio para la filtración antes de desembocar en ríos y mares.
Por lo tanto, el principio "Mantener - ALMACENAR - Drenar" no es solo un lema técnico, sino un cambio fundamental en la mentalidad de desarrollo urbano. Para mantener y almacenar agua, es necesario mantener los canales, los lagos reguladores y las zonas bajas ecológicas.
La ciudad de Ho Chi Minh, después de ampliar los límites administrativos, debe mirar el problema según la escala de la cuenca en lugar de los límites administrativos. El agua no sabe dónde está el territorio de este barrio o esa comuna, si cada lugar hace de una manera diferente, cada uno hace lo suyo para combatir las inundaciones, la efectividad será muy limitada. Solo una gestión unificada en toda la cuenca creará una fuerza general.
Una ciudad que resiste bien el cambio climático no se mide por el número de alcantarillas o bombas, sino por la capacidad de adaptación al agua. En lugar de intentar eliminar todos los flujos, es necesario aprender a convertir el agua en parte de la estructura urbana. Esa es también la tendencia que muchas ciudades del mundo han elegido.
La lucha contra las inundaciones es una batalla a largo plazo, junto con los proyectos de infraestructura es una gestión moderna, planificación científica y visión a largo plazo. En ese momento, el objetivo de construir una ciudad adaptada al cambio climático ya no será una expectativa, sino que se hará realidad.