Cuando los ingresos no son proporcionales a la intensidad del trabajo y la responsabilidad profesional, el riesgo de "fuga de cerebros" ya no es una advertencia lejana, sino que ya está presente en cada departamento. Han aparecido señales de mejora, pero el sector de la salud necesita un impulso político lo suficientemente fuerte y sincronizado para retener a los talentos.
En los hospitales de último nivel como el Hospital Bach Mai, el Hospital de la Amistad Vietnam-Alemania o el Hospital Cho Ray, miles de pacientes acuden cada día para ser examinados y tratados. Hay departamentos que trabajan durante el mediodía y la noche; turnos de guardia seguidos de turnos de guardia; cirugía y emergencias continuas en una situación de sobrecarga.
Gran presión profesional, alto riesgo profesional, riesgo potencial de violencia médica, pero los ingresos de muchos médicos y enfermeras siguen dependiendo principalmente del salario base y algunos subsidios especiales. Después de muchos años de formación a largo plazo, no pocos médicos jóvenes se enfrentan a una elección difícil: seguir vinculados a los hospitales públicos o trasladarse al sector privado con mayores ingresos y un entorno más flexible.
La brecha entre los ingresos públicos y privados se está ampliando cada vez más. Si no hay políticas lo suficientemente competitivas, el sistema de salud pública se enfrentará al riesgo de una escasez de recursos humanos de alta calidad, personas bien capacitadas y experimentadas.
En los últimos tiempos, el espíritu de la reforma salarial se ha enfatizado en muchas políticas del Ministerio de Salud y las agencias relacionadas. Algunas localidades han tomado la iniciativa de asignar presupuesto para apoyar adicionalmente al personal médico; las asignaciones de prevención de epidemias, las asignaciones de cirugía y la guardia de emergencia se han ajustado gradualmente.
Esta es una señal positiva, sin embargo, la adición de cada subsidio solo resuelve la punta del iceberg. Cuando el mecanismo financiero hospitalario todavía está atascado, el cálculo correcto y completo de los precios de los servicios médicos no está completo, y la fuente de pago para el personal médico sigue siendo inestable.
La reforma salarial en el sector de la salud debe colocarse dentro de un marco político general: desde un mecanismo de autonomía sustancial, una asignación presupuestaria razonable, hasta una supervisión transparente y la garantía de la equidad interna. Solo cuando se desbloqueen los recursos financieros, los ingresos de los trabajadores de la salud pueden mejorar de manera sostenible, en lugar de depender de soluciones provisionales.
El salario y las asignaciones son factores clave, pero no todos. Un entorno de trabajo seguro, una reducción de la presión administrativa, oportunidades de formación continua, una hoja de ruta clara para el ascenso y el respeto por la profesión de la sociedad también son importantes "puntos positivos".
Es hora de que la historia de los salarios y las asignaciones de la industria médica no se detenga solo en "compartir dificultades", sino que se convierta en parte de la estrategia de desarrollo de recursos humanos de salud a largo plazo. Cuando los médicos estén tranquilos con la profesión, se dedicarán de todo corazón a la especialización, la innovación técnica y la mejora de la calidad del tratamiento.
Mantener a los talentos hoy no es solo una cuestión de personal para la propia industria médica. Esa es la base para garantizar la seguridad social y la salud pública mañana.