Fatiga prolongada, dificultad para dormir
Las personas con constitución débil a menudo se sienten cansadas. Ya sea que descansen en el sofá o en la cama por la noche, todavía se sienten exhaustas pero tienen dificultades para dormir, incluso son propensas a caer en un estado de ansiedad.
Esto forma un círculo vicioso cuando cuanto más insomnio, más debilitado se vuelve el cuerpo y más aumenta la sensación de fatiga tanto física como mental. Según los expertos, esta condición puede estar relacionada con la función cardíaca y renal deteriorada, especialmente común en personas con enfermedad renal.
Las manos y los pies suelen estar fríos
Los riñones actúan como un "filtro" del cuerpo, ayudando a filtrar la sangre, crear orina y apoyar la circulación. Cuando el proceso de circulación es bueno, el calor del cuerpo se distribuye uniformemente a partes alejadas del corazón como las manos y los pies, lo que ayuda a mantenerse caliente. Por el contrario, si la función renal disminuye, el proceso de circulación puede verse afectado, lo que hace que las manos y los pies se enfríen con frecuencia y sea difícil calentarse.
Tener ganas de orinar con frecuencia
En los hombres, la debilidad renal puede estar relacionada con problemas de próstata, lo que afecta los hábitos urinarios. Cuando la función renal disminuye, los pacientes pueden experimentar micción frecuente o irregular. Si esta condición persiste, la orina se acumula fácilmente en la zona de la próstata, lo que con el tiempo puede afectar la salud de la próstata y aumentar el riesgo de enfermedades como la hiperplasia prostática benigna.