Jugo de limón y té verde
El té verde contiene muchas catequinas, un grupo de antioxidantes que se ha investigado que tienen la capacidad de ayudar a reducir la acumulación de grasa en el hígado y limitar el daño a las células hepáticas. Cuando se combina con un poco de jugo de limón, la vitamina C puede ayudar a aumentar la capacidad de absorción de algunos compuestos beneficiosos en el té. Sin embargo, se debe usar té verde claro y evitar beberlo con el estómago vacío para limitar la irritación estomacal.
Jugo de limón y jengibre
El jengibre contiene gingerol y shogaol, compuestos con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Un vaso de agua tibia mezclado con unas rodajas de jengibre y un poco de jugo de limón puede ayudar a la digestión, reduciendo la sensación de hinchazón después de las comidas. Sin embargo, las personas con úlceras de estómago o reflujo gastroesofágico deben usarlo en cantidades moderadas.
Jugo de limón y cúrcuma
La sustancia activa curcumina en la cúrcuma ha sido registrada por muchos estudios como que tiene efectos antioxidantes y ayuda a proteger las células hepáticas. Combinar la cúrcuma con el limón en cantidades adecuadas puede convertirse en una bebida complementaria para una dieta saludable. Sin embargo, las personas que están tomando anticoagulantes o tienen enfermedades biliares deben consultar a un médico antes de usarla.