Los expertos advierten que el uso regular de ciertas bebidas puede hacer que el índice de presión arterial aumente silenciosamente.
Refrescos carbonatados y bebidas azucaradas
Los altos niveles de azúcar, especialmente el jarabe de maíz rico en fructosa, pueden aumentar la resistencia a la insulina y promover la retención de sal en el cuerpo. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), consumir muchas bebidas azucaradas está relacionado con un mayor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Bebidas energéticas
No solo contienen mucho azúcar, sino que estos productos también contienen cafeína de dosis altas. El Dr. John Higgins (Universidad de Texas, EE. UU.) dijo que la cafeína puede causar hipertensión temporal debido a la estimulación del sistema nervioso simpático, especialmente peligrosa para personas con enfermedades cardiovasculares preexistentes.
Alcohol
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que beber alcohol con regularidad aumenta el riesgo de hipertensión prolongada y también afecta negativamente al hígado y al corazón.
Los expertos enfatizan que, para controlar la presión arterial estable, se debe priorizar el agua filtrada, el té claro o las aguas minerales bajas en sodio, y al mismo tiempo limitar las bebidas azucaradas y alcohólicas en la vida diaria.