Pomelo
Esta fruta es rica en vitamina C y antioxidantes como la naringenina. Según el Dr. Michael Greger (EE. UU.), experto en nutrición clínica, los compuestos antioxidantes del pomelo pueden ayudar a reducir la inflamación y son buenos para el hígado porque protegen las células hepáticas del daño causado por el estrés oxidativo.
Blueberry
Un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry muestra que las antocianinas de los arándanos pueden ayudar a mejorar la respuesta antioxidante del hígado. La profesora Emily Ho, de la Universidad Estatal de Oregón (EE. UU.), comentó: "Los alimentos ricos en polifenoles juegan un papel importante en el apoyo a la función hepática y la reducción del riesgo de daño celular".
Mantequilla
Fruta rica en grasas monoinsaturadas. Según la Asociación Americana del Corazón, las grasas saludables ayudan a mejorar el metabolismo lipídico, reduciendo así la carga sobre el hígado, especialmente en personas con riesgo de hígado graso.
Sin embargo, los expertos recomiendan que las frutas solo apoyen, no reemplazan el tratamiento. Una dieta equilibrada, control de peso y limitación del alcohol sigue siendo la clave para proteger el hígado a largo plazo.