Comienza el día con ejercicio ligero.
Muchos estudios demuestran que el ejercicio matutino ayuda a estimular la circulación sanguínea al cerebro, mejorando así la capacidad de concentración. Según el Dr. John Ratey, neurólogo de la Facultad de Medicina de Harvard (EE. UU.), solo 20-30 minutos de caminata rápida, ciclismo o ejercicio ligero también pueden ayudar al cerebro a liberar neurotransmisores importantes, apoyando la memoria y la capacidad de procesar la información.
Trabajar en ciclo corto
Un hábito que muchos expertos recomiendan es dividir el tiempo de trabajo en ciclos de 25-30 minutos, intercalados con un breve descanso. Este método ayuda al cerebro a evitar la sobrecarga y a mantener un nivel de concentración estable. Según la psicóloga Gloria Mark (Universidad de California, EE. UU.), tomar un breve descanso de unos minutos después de cada ciclo de trabajo puede ayudar al cerebro a "reestablecer" la atención, mejorando así la eficiencia del trabajo.
Limitar la multitarea
El hábito de hacer muchas cosas a la vez parece ayudar a ahorrar tiempo, pero en realidad hace que el cerebro tenga que cambiar continuamente de estado de atención. Expertos de la Universidad de Stanford (EE. UU.) dicen que la multitarea prolongada puede reducir la capacidad de concentración y aumentar el riesgo de errores. Por lo tanto, concentrarse en completar cada tarea una por una ayudará al cerebro a procesar la información de manera más precisa y eficiente.