Según el profesor Edward Roddy, experto en gota de la Universidad de Keele (Reino Unido), la vitamina C puede ayudar a aumentar la excreción de ácido úrico a través de los riñones, contribuyendo así a reducir los niveles de ácido úrico en sangre. Sin embargo, la suplementación debe realizarse a través de una dieta equilibrada en lugar de abusar de los suplementos dietéticos.
Entre las frutas, las naranjas y los pomelos son una rica fuente de vitamina C, y también contienen mucha agua y antioxidantes, lo que ayuda a apoyar el proceso metabólico del cuerpo.
El kiwi también es muy apreciado por su superior contenido de vitamina C junto con fibra, potasio y compuestos vegetales beneficiosos, que contribuyen a reducir la inflamación y mejorar la salud cardiovascular.
Además, las fresas contienen muchas antocianinas y vitamina C, que ayudan a combatir la oxidación, apoyando el control de la inflamación, un factor común en personas con hiperuricemia.
Otra opción son las guayabas con un contenido de vitamina C muchas veces mayor que las naranjas. Además de la vitamina C, las guayabas también son ricas en fibra, lo que ayuda a mejorar el metabolismo y crea una sensación de saciedad duradera.
Los expertos señalan que, aunque las frutas aportan muchos beneficios, las personas con hiperuricemia deben priorizar el consumo de frutas frescas enteras, limitando los jugos o frutas procesadas con azúcar.