Después de los 50 años, la construcción de la fuerza de los brazos requiere un régimen de entrenamiento regular, con un plan claro, lo suficientemente desafiante para los músculos pero aún garantizando la seguridad de las articulaciones. El progreso no proviene de sesiones de entrenamiento sobrecargadas, sino de movimientos repetitivos controlados, cargas razonables, que ayudan a proteger los hombros y los codos.
La perseverancia en el entrenamiento repetitivo es más importante que los días de entrenamiento de alta intensidad pero inestable, especialmente cuando la capacidad de recuperación del cuerpo disminuye gradualmente con la edad. Al concentrarse en la calidad del ejercicio, elegir los movimientos adecuados y dedicar tiempo a descansar lo suficiente, la fuerza del brazo mejorará constantemente sin causar agotamiento articular.
Practicar ejercicios de empuje y tiramiento
Mantener ejercicios de flexiones y tiramientos como flexiones, inhalación de barras 2-3 veces por semana ayuda a equilibrar el grupo muscular superior del cuerpo, apoya la salud de los hombros y mejora la fuerza general.
Controla cada movimiento
Realizar movimientos lentos y controlados ayuda a prolongar el tiempo de carga muscular, aumentando así la eficacia del ejercicio y mejorando la estabilidad articular.
Fortalecer el trípode
Un tríceps fuerte ayuda a mejorar la capacidad de mantener el equilibrio al realizar ejercicios de flexiones, al tiempo que reduce la presión sobre las articulaciones del hombro y el codo.
Consolidación del músculo central
El músculo central estable ayuda a transmitir mejor la fuerza del cuerpo al brazo, lo que hace que los movimientos sean más fuertes y seguros.
Priorizar la recuperación
Si aparece dolor o molestias en la articulación, debe reducir la carga de ejercicio en lugar de intentar aumentar el número de series. Descansar razonablemente es importante para mantener el progreso a largo plazo.