Además de una dieta y ejercicio razonables, algunas bebidas naturales pueden ayudar a controlar la presión arterial si se usan correctamente. Entre ellas, el té verde y el jugo de remolacha son considerados por muchos expertos en nutrición como opciones beneficiosas para el sistema cardiovascular.
Té verde
El té verde contiene muchos polifenoles, especialmente catequinas, compuestos antioxidantes que pueden ayudar a mejorar la función de los vasos sanguíneos. Según la Dra. en nutrición Penny Kris-Etherton, experta de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE. UU.), los compuestos antioxidantes del té verde pueden ayudar a reducir la inflamación y mejorar la elasticidad de las paredes de los vasos sanguíneos, apoyando así el control de la presión arterial.
Algunos estudios también muestran que beber té verde en cantidades moderadas puede contribuir a reducir la presión arterial en personas con riesgo de hipertensión. Sin embargo, los expertos recomiendan beber té verde sin azúcar y evitar usar demasiado para limitar los efectos de la cafeína.
Jugo de remolacha
La remolacha es un alimento rico en nitrato natural. Cuando entra en el cuerpo, el nitrato se metaboliza en óxido nítrico, una sustancia que ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y mejorar la circulación sanguínea. Según la Dra. Emma Derbyshire, nutricionista en el Reino Unido, complementar alimentos ricos en nitrato como la remolacha puede ayudar a reducir la presión arterial gracias a su capacidad para ayudar a que los vasos sanguíneos se relajen.
El jugo de remolacha se utiliza a menudo como bebida nutritiva para el sistema cardiovascular. Sin embargo, los expertos señalan que la eficacia puede variar según la persona y que no se deben reemplazar los medicamentos con estas bebidas.
Para controlar eficazmente la presión arterial, los expertos recomiendan combinar una dieta saludable, reducir la sal, aumentar las verduras, hacer ejercicio regularmente y mantener un peso razonable.