Acuéstate boca arriba, coloca las manos en la parte baja de la espalda.
Antes de acostarte, tumbate boca arriba en la cama, coloca el dorso de la mano en la parte baja de la espalda (el área lumbar). Mantén esta posición durante unos 5-10 minutos, sentirás el calor extendiéndose gradualmente por todo el cuerpo.
Esta forma ayuda a calentar la zona lumbar, creando una sensación de relajación, facilitando el sueño. Inicialmente, puede aparecer una ligera sensación de entumecimiento o tensión en esta zona, pero después de unos días disminuirá gradualmente.
Doblarse para tocar los dedos de los pies
Después de relajarte, siéntate con las piernas extendidas, juntas. Usa las manos para agarrar los dedos de los pies y inclínate lentamente.
Mantén la postura durante 15-30 minutos (o a tu alcance). Este movimiento ayuda a estirar los músculos detrás de los muslos y aumenta la flexibilidad del cuerpo. Si aún no has tocado los dedos de los pies, puedes practicar gradualmente cada día.
Después de hacer los dos movimientos anteriores, usa la mano para sujetar suavemente la posición de Aquiles (tendón del talón) con dos dedos, manteniéndolos entre el interior y el exterior.
Hazlo suavemente durante unos minutos para ayudar a relajar la zona del tobillo y apoyar la circulación sanguínea.
Los ejercicios anteriores son sencillos, fáciles de realizar en casa, ayudan a que el cuerpo se relaje y mejoren la flexibilidad. Sin embargo, debes hacer ejercicio moderado, evitando el exceso de esfuerzo que cause dolor o lesiones.