El entrenamiento de resistencia es una de las formas de ayudar al cuerpo a aumentar la producción natural de testosterona. Estos ejercicios envían señales de que el cuerpo necesita más testosterona para responder al proceso de desarrollo y recuperación muscular. En particular, los ejercicios complejos, que movilizan muchos grupos musculares al mismo tiempo y a menudo van acompañados de pesas pesadas, tienden a ser más efectivos que actividades como el aeróbic, ya que requieren la participación de más tejido muscular.
Los flexiones clásicas son un ejemplo típico de ejercicio complejo, que utiliza simultáneamente los músculos del pecho, los tríceps, los músculos de los hombros y los abdominales para mantener el cuerpo estable durante el movimiento. Gracias a esto, este ejercicio puede ayudar a estimular el cuerpo a producir testosterona mejor que los ejercicios individuales. Sin embargo, no existe una fórmula común para el número o la duración de los flexiones aplicada a todos, porque la eficacia también depende de la edad, el sexo, el peso, la forma física y el estado de salud general.
Debemos combinarlo con ejercicios complejos que utilicen grandes grupos musculares, especialmente ejercicios para la parte inferior del cuerpo como sentadillas o flexiones, para obtener un efecto de aumento de testosterona más claro.
Cabe señalar que el entrenamiento de fuerza solo es beneficioso cuando se realiza de manera razonable. El ejercicio excesivo puede tener el efecto contrario, reduciendo la testosterona y aumentando la hormona del estrés cortisol. Por lo tanto, mantener el equilibrio entre el ejercicio y la recuperación es un factor clave para mantener los niveles de testosterona estables y saludables.