Sin embargo, los expertos advierten que esta es una opinión inexacta. De hecho, no pocas personas delgadas todavía son diagnosticadas con hígado graso durante los chequeos médicos periódicos.
Según el Dr. Ly Hac, Hospital Nam Khai (Tianjin, China), la hígado graso es una enfermedad con muchas causas, no simplemente debido a comer demasiada grasa.
Una dieta poco saludable sigue siendo una de las causas comunes. Cuando el cuerpo consume demasiada azúcar, grasa y energía que exceden la capacidad metabólica del hígado, la grasa se acumulará en las células hepáticas y formará hígado graso.
Además, el alcohol y la cerveza también son factores de riesgo notables. Beber mucho alcohol durante un largo período de tiempo reduce la capacidad del hígado para metabolizar los ácidos grasos, lo que hace que se acumule grasa incluso si el paciente no tiene sobrepeso.
Otra causa menos conocida es perder peso demasiado rápido. Hacer dieta, reducir demasiados proteínas o hacer ejercicio de alta intensidad durante un corto período de tiempo puede hacer que el cuerpo movilice grandes cantidades de grasa. Cuando la cantidad de ácidos grasos liberados excede la capacidad de procesamiento del hígado, el proceso metabólico se desordenará, aumentando el riesgo de hígado graso.
Además, el abuso de ciertos tipos de medicamentos para adelgazar durante un largo período de tiempo también puede causar daño hepático.
Según el Dr. Ly Hac, una dieta razonable juega un papel importante en el control y la mejora del hígado graso.
Los pacientes deben controlar la ingesta diaria total de calorías para mantener un peso saludable y evitar la acumulación de más grasa en el hígado.
Al mismo tiempo, es necesario limitar los alimentos ricos en grasas saturadas como alimentos fritos, carne grasa, mantequilla, helados y alimentos procesados para reducir la carga sobre el hígado.
La dieta también debe aumentar las verduras, las frutas y los cereales integrales para complementar la fibra, apoyar el metabolismo y limitar la absorción de grasas en el intestino.
Complementar fuentes de proteínas de alta calidad de pescado, carne de ave sin piel, frijoles también ayuda a mantener la función hepática y apoya la recuperación de las células hepáticas.
Además, los pacientes deben limitar los dulces, los refrescos y los alimentos ricos en azúcar, especialmente la fructosa, ya que este tipo de azúcar puede acelerar la progresión de la grasa hepática.
Los expertos también recomiendan priorizar las grasas buenas como el aceite de oliva, los frutos secos y el pescado de mar rico en omega-3. Estos alimentos contribuyen a mejorar la grasa en la sangre, reducir la inflamación y ralentizar la progresión del hígado graso.