Hábito de posponer el café de la mañana
La tendencia a esperar unos 90 minutos después de despertarse para tomar café se está extendiendo en las comunidades de atención médica. Muchas personas creen que este método ayuda a reducir la sensación de fatiga por la tarde y limitar la dependencia de la cafeína.
Algunas personas, al cambiar de hábitos, notan que en las primeras etapas pueden aparecer dolores de cabeza leves y sensación de letargo. Esta es una reacción común cuando el cuerpo no se ha adaptado al cambio en el momento de la ingesta de cafeína.
Después de unos días, el cuerpo se adapta gradualmente mejor. Sin embargo, el nivel de energía durante el día no siempre cambia significativamente. Algunas personas todavía se sienten somnolentes por la mañana si el sueño no está garantizado.
En la etapa posterior, muchas personas se dan cuenta de que ya no se apresuran a tomar café tan pronto como se despiertan. Tomar café se vuelve más lento y relajante.
¿Qué dice la ciencia sobre cuándo beber café?
Andrew Huberman, profesor de neurología especializado en el cerebro y el sistema nervioso en Estados Unidos, cree que retrasar la toma de café entre 90 y 120 minutos después de despertarse puede ayudar a algunas personas a mantener una energía más estable y reducir la sensación de agotamiento por la tarde.
Según el mecanismo biológico, la cafeína actúa sobre la adenosina, la sustancia que causa somnolencia en el cerebro. Algunas hipótesis sugieren que esperar más tiempo ayuda al cuerpo a procesar la adenosina natural antes de consumir cafeína.
Actualmente no hay evidencia científica lo suficientemente sólida como para afirmar que el momento de beber café aporta los mismos beneficios a todos. La respuesta a la cafeína depende del sueño, el nivel de estrés y la constitución de cada persona.
Los estudios también muestran que la cafeína puede afectar la hormona cortisol y el ritmo circadiano en muchos momentos del día, no solo por la mañana. Por lo tanto, la eficacia de retrasar la toma de café no es uniforme.
Los expertos coinciden en que no existen reglas fijas para beber café inmediatamente al despertar o retrasar 90 minutos. Cada persona necesita controlar la reacción de su cuerpo para ajustarse adecuadamente. El sueño, la dieta y el nivel de estrés siguen siendo factores importantes que afectan la energía diaria.