El queso fresco es un alimento familiar en muchas dietas saludables gracias a su alto contenido nutricional. Según un artículo de Anna Giorgi, publicado el 5 de febrero de 2026 y censurado médicamente por Melissa Nieves, una nutricionista autorizada en Nueva York (EE. UU.), comer queso fresco todos los días puede aportar muchos beneficios significativos para la salud si se usa de forma adecuada.
Cada taza de queso fresco proporciona unos 25 gramos de proteína, más que el yogur griego o los huevos. Además, este alimento también contiene calcio, fósforo, riboflavina y potasio, micronutrientes importantes para los huesos, el metabolismo energético y las funciones corporales.
Apoyo intestinal y control de peso
Algunos tipos de queso fresco contienen cepas de bacterias vivas y activas, que actúan como probióticos. Según Melissa Nieves, estas bacterias beneficiosas ayudan a equilibrar la microbiota intestinal, apoyan la digestión y reducen el riesgo de trastornos digestivos. "Cuando el intestino está sano, también mejora la capacidad del cuerpo para absorber nutrientes y controlar la inflamación", dijo.
Además, el alto contenido de proteínas ayuda al queso fresco a crear una sensación de saciedad duradera, lo que limita el sobrepeso y ayuda a perder peso. Los estudios demuestran que una dieta rica en proteínas puede ayudar a reducir la grasa y mejorar la composición corporal, especialmente cuando se combina con el ejercicio.
Fortalecer la salud ósea pero no abusar
El calcio y el fósforo en el queso fresco juegan un papel esencial en la formación y el mantenimiento de la densidad ósea. La suplementación regular de productos lácteos puede ayudar a fortalecer los huesos y reducir el riesgo de osteoporosis en la vejez.
Sin embargo, los expertos advierten que no se debe seguir una dieta basada únicamente en el queso fresco. Melissa Nieves enfatiza que centrarse en un solo tipo de alimento puede provocar deficiencias nutricionales y ser insostenible a largo plazo. Los consumidores deben elegir queso fresco bajo en sodio, bajo en grasas saturadas y sin azúcares añadidos. Para las personas intolerantes a la lactosa, las alternativas como el tofu molido o las claras de huevo son soluciones adecuadas.
El queso fresco solo es realmente bueno para la salud cuando forma parte de una dieta equilibrada y variada.