Datos del Hospital Nacional de Pediatría, en solo los primeros 2 meses de 2026, casi 3.000 niños contrajeron la enfermedad de manos, pies y boca, de los cuales alrededor de 1/3 de los casos tuvieron que ser hospitalizados para recibir tratamiento. En comparación con el mismo período de 2025, el número de casos aumentó un 56% y el número de hospitalizaciones se duplicó.
La enfermedad de manos, pies y boca se transmite a través del tracto digestivo, a través del contacto directo con secreciones de la boca, la nariz o las heces de los niños enfermos. Por lo tanto, entornos como guarderías y jardines de infancia son lugares ideales para que el virus se desarrolle y se propague rápidamente. Aunque la mayoría de las enfermedades son leves, todavía hay casos en los que la enfermedad progresa gravemente y amenaza la vida si no se detecta a tiempo.
Una de las características importantes de la enfermedad de manos, pies y boca es que los niños pueden volver a contraerla muchas veces. Esto se debe a que cada vez que contraen la enfermedad, el cuerpo solo crea inmunidad a una cierta cepa de virus, sin capacidad de protección a largo plazo contra otras cepas de virus. Por lo tanto, incluso si los niños han contraído la enfermedad de manos, pies y boca antes, no hay garantía de que los niños no vuelvan a contraerla.
Los expertos recomiendan que los padres presten especial atención a tres signos de advertencia de que la enfermedad se está volviendo grave: fiebre alta prolongada sin bajar, sobresaltos o temblores en las manos y los pies, y llanto prolongado. Si el niño tiene uno de estos tres síntomas, los padres deben llevar al niño a un centro médico de inmediato para que lo examinen y lo traten a tiempo. La enfermedad de manos, pies y boca puede causar complicaciones graves como encefalitis, meningitis, miocarditis o edema pulmonar agudo y todos pueden ser potencialmente mortales si no se detectan y tratan a tiempo.
Cuidar a los niños adecuadamente en casa juega un papel muy importante para ayudar a los niños a recuperarse cuando la enfermedad es leve. Los niños necesitan descansar lo suficiente, comer alimentos blandos y fáciles de tragar, beber suficiente agua y mantener la higiene bucal limpia. Sin embargo, cuando se ven signos anormales, el autocontrol en casa no es suficiente y puede provocar consecuencias graves.
La prevención de enfermedades sigue siendo la solución más eficaz para prevenir la enfermedad de manos, pies y boca. Medidas como lavarse las manos regularmente con jabón, limpiar juguetes, artículos domésticos y aislar a los niños enfermos son formas sencillas pero importantes de limitar la propagación. No permitir que los niños compartan objetos personales y mantener un ambiente de vida limpio también tiene el efecto de minimizar el riesgo de infección.
Finalmente, debemos darnos cuenta de que la enfermedad de manos, pies y boca no puede tomarse a la ligera, especialmente durante el período de aumento de la epidemia. Los padres deben controlar de cerca la salud de sus hijos, detectar rápidamente los síntomas graves y llevar a los niños a un centro médico tan pronto como aparezcan signos anormales. Solo la coordinación entre la familia, la escuela y el centro médico puede ayudar a proteger la salud de los niños y prevenir que la enfermedad de manos, pies y boca cause consecuencias lamentables.